JAIME MUÑOZ

CIEN HORAS DE AMOR AMIGA MIA
Con el sol calcificando paredes,
el alma busca retornos inciertos
en la orilla de la voluntad.
 
Cien horas de amor no bastan
para olvidar amiga mia.
 
Cien horas de amor no se comparan
con el hastio, con la voz del silencio
sin tu aliento arrescostandose en mi pecho,
sin tu mirada diciendolo todo
cuando tus labios sellaron la palabra.
 
Hoy me doy cuenta que caminar sin ti
transforma estas calzadas
en ecos faltos de aprobacion.
Los limosneros ya no piden igual que antes.
El humo del autobus no es el mismo
y todos parecen hablar en secreto.
Todo alrrededor es voces sin voz,
simples pasares de tiempos sin tiempo,
pasos perdidos en las veredas
donde se corrompio dios.
 
Aquí se han perdido muchos versos
en el espiritu de la mecanizacion.
Toneladas de palabras de amor
han muerto a solas en los basureros,
miles de ideas se esfumaron
en otras tantas noches sin sueño.
Pero no asi tu voz,
ni tu hermoso pelo,
ni tu manera de decir te quiero
a las tres de la mañana.
 
El frío a estas horas relincha
en la quietud del adolorido poro.
El viento es un soplo hijo del artico.
Es la epoca del frio,
de las montañas vestidas de nieve
y el alma en la mano casi congelada.
 
Tu risa, amiga mia,
contrasta con la epoca
y se pega radicalmente a mi recuerdo
por que añoro el fragor de tu vientre acariciado.
Todo el amor que llevas en ti
entibia mi corazon tristemente escanciado.
Y hasta puedo oler el tibio aroma de tu cuerpo
sin desandar las veredas de tu piel morena.
Y despacio, despacito,
perdonarme de una vez por todas
el haberte suplicado amor a solas y en silencio.
 
El hielo de las calles hiere el recuerdo de la patria:
Tierra negra y tropical en todos sus granos,
bañada con sudor proletario de primera,
pero sin hielo al fin y al cabo,
sin caras heridas de filo al viento,
sin mariposas en el estomago
irizando viejos sentimientos.
 
A esta hora fria, mi corazon
se abraza, inmisericorde, a la nostalgia.
Y añora su paisito con todo y sus disparos,
con sus cateos manos en la nuca
y no se mueva o disparo cabrón.
A lo mejor añora la tristeza respirada
después de doscientos terremotos
y el olor sublime de los basureros.
 
Quiza sea por ti,
y las incontables caminatas
por nuestra campiña con olor a caña,
por tu fresco y escurridizo vientre
fijo en la sonrisa de tu ombligo tembloroso,
el mismo vientre donde nadé presuroso
para no morir desnudo y con frio,
donde mi voz se perdio inmaculada
y revivio sus ecos llegados del olvido.
 
Quiza sea por que en ti
deje mis temblores,
mis dudas,
mis penas.
 
Cien horas de amor no bastan
reverente amiga mia,
para olvidar y apagar la llama
que en mi corazon permanece encendida.

Cien horas de amor
son solo cien horas de amor en el presente,
lejos del olvido y llevadas en el pecho
como cien ardientes suspiros derramados
en oraciones que no saben de la existencia eterna.
 
Y cuando estoy , como ahora,
solo yo con mis quimeras,
me pregunto que seria de tus dudas,
de tus resolutas aseveraciones
acerca de la vida y la tristeza,
del axioma de ir y venir
entre el ser y no ser de la existencia.
 
¡Y yo que nade en la fuente de tus lágrimas!
¡Yo que rejuveneci al beber
en tu oscura poza de amarguras!
¡Y yo que queriendo morir en ti
revivi en el amplio mar de tus deseos!
 
Cien horas de amor amiga mia,
son nada en esta inmensidad llamada vida.
 
Cuando el frio se intensifica al morir el sol,
tu calor se vuelve anhelo, pan de trigo,
fruta madura en el sueño de la uva.
Y tu sonrisa sigue siendo mazorca criolla
desgranada en cada uno de mis besos,
en cada espasmo de amor reconciliado
con la verdad pura desconocida.
 
Pensar en ti es suficiente
para desafiar el frio inerte
que se aferra a mis huesos,
y a la mirada dura y fija
que hasta los incredulos reconocieron.
 
Pensar en ti es aceptarme
como el reformador de mi universo
para poder llevarte de la mano
hasta donde se confunde el miedo
con el placer imperecedero.
 
Pensar en ti  es aceptar que la verdad
es una doncella durmiendo sin reniegos,
una voz resucitando en los momentos
que el silencio torno obligatoria...
A pesar de que ya conocia el infierno.
 
Pensar en ti es dormirse acurrucado
con sueños preconcebidos
desde la ultima despedida.
 
Hoy pienso en ti
(cien horas de amor son nada amiga mia),
y descubro que mi copa esta vacia.
Y buscando el fuego verdadero
encuentro tu corazon en mis deseos.
 
Y pienso en ti...
En tu andar tan solitario,
en tu pasado de golpe y de tortura,
en tu juventud escurrida
entre el llanto y la miseria,
en tus oscuras travesías
por la soledad eterna de la vida.
 
A veces me pregunto que seria
de tu amor por la poesia,
si aun rimas esperanzas y placeres,
si aun cantas tus dolidas elegías
al amor, al dolor, a los pesares
de tu alma tan pura y transída.
 
Y en esta mi soledad tan fría
te encuentro yendo en mis dolores,
espiando mis pesares,
y en el momento menos esperado
encumbrando mis alegrias,
trayéndole a mi pecho palabras altisonantes,
devolviéndome la vida.

 

ADMÍTELO
 
Tu rostro
retratado en la ventana
te delata.
Admítelo,
has entregado el corazón
a la mujer que amas.
 
Tus ojos taciturnos
son más que señal franca
de tus impúdicos desvelos.
Acéptalo,
es ella la única dueña
de tu conciencia y  de tu sueño.
 
La tranquilidad
aparente d  tu mirada
te asusta y no te deja.
Admítelo,
llevas la sonrisa de ella
metida entre ceja y ceja.
 
Ese rostro en la ventana
se te antoja ser
fotografía de tu fantasma.
Acéptalo,
pensar en su hermoso cuerpo
te estremece y te da la calma.
 
Y esa sonrisa tenue
que al pensar en ella
se te escapa,
admítelo ,
es solo el fiel reflejo
del amor profundo
que transpira tu alma.
TUS FOTOGRAFÍAS
 
Me ha despertado su imágen, que revivo
tan penetrada en mi carne señora mía!
Y he recorrido de nuevo en mis archivos
su colección de privadas fotografías.
 
Y mis ojos de nuevo se han deleitado
con el color vivo de su piel: Ambrosía
para beberla y quedar ensimismado
por su belleza y por el deseo que irradía.
 
Y ví de nuevo su mano que, tocando
esas grutas placenteras a mi vida,
con que pasión va de a poco transformando
su canela en rosadas aristas finas.
 
Y a esos jugos que deleitan a mi boca
cuando bebo de sus pozas densas, tibias,
los vi saliendo en carrera ardiente y loca
de entre sus piernas que se resarcían
 
del placer que sus suaves dedos provocan
en su tersa piel con la caricia prima,
cuando inmisericordes su cuerpo trocan
en el centro de su universo amada mía.
 

   anicircle09_green.gifanicircle09_green.gifanicircle09_green.gifanicircle09_green.gif

Tamen

Sigue......HENRY SALINAS
Continúa>>>>>AMAYULUTL
SEÑORÍO DE CUZCATLÁN
HISPANOPARLANTES
EN COLORES Y BLANCO Y NEGRO
REGRESO CLÁSICOS Y CONTEMPORÁNEOS
HUMORISMO GUANACO
MUSEO CIBERNÉTICO
RAÍCES LATINAS DE LA POESÍA
CUSCATLAN ÍNDICE

   anicircle09_green.gifanicircle09_green.gifanicircle09_green.gifanicircle09_green.gif