- Con el sol calcificando paredes,
- el alma busca retornos inciertos
- en la orilla de la voluntad.
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- Cien horas de amor no bastan
- para olvidar amiga mia.
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- Cien horas de amor no se comparan
- con el hastio, con la voz del silencio
- sin tu aliento arrescostandose en mi pecho,
- sin tu mirada diciendolo todo
- cuando tus labios sellaron la palabra.
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- Hoy me doy cuenta que caminar sin ti
- transforma estas calzadas
- en ecos faltos de aprobacion.
- Los limosneros ya no piden igual que antes.
- El humo del autobus no es el mismo
- y todos parecen hablar en secreto.
- Todo alrrededor es voces sin voz,
- simples pasares de tiempos sin tiempo,
- pasos perdidos en las veredas
- donde se corrompio dios.
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- Aquí se han perdido muchos versos
- en el espiritu de la mecanizacion.
- Toneladas de palabras de amor
- han muerto a solas en los basureros,
- miles de ideas se esfumaron
- en otras tantas noches sin sueño.
- Pero no asi tu voz,
- ni tu hermoso pelo,
- ni tu manera de decir te quiero
- a las tres de la mañana.
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- El frío a estas horas relincha
- en la quietud del adolorido poro.
- El viento es un soplo hijo del artico.
- Es la epoca del frio,
- de las montañas vestidas de nieve
- y el alma en la mano casi congelada.
-
- Tu risa, amiga mia,
- contrasta con la epoca
- y se pega radicalmente a mi recuerdo
- por que añoro el fragor de tu vientre
acariciado.
- Todo el amor que llevas en ti
- entibia mi corazon tristemente escanciado.
- Y hasta puedo oler el tibio aroma de tu cuerpo
- sin desandar las veredas de tu piel morena.
- Y despacio, despacito,
- perdonarme de una vez por todas
- el haberte suplicado amor a solas y en
silencio.
-
- El hielo de las calles hiere el recuerdo de la
patria:
- Tierra negra y tropical en todos sus granos,
- bañada con sudor proletario de primera,
- pero sin hielo al fin y al cabo,
- sin caras heridas de filo al viento,
- sin mariposas en el estomago
- irizando viejos sentimientos.
-
- A esta hora fria, mi corazon
- se abraza, inmisericorde, a la nostalgia.
- Y añora su paisito con todo y sus disparos,
- con sus cateos manos en la nuca
- y no se mueva o disparo cabrón.
- A lo mejor añora la tristeza respirada
- después de doscientos terremotos
- y el olor sublime de los basureros.
-
- Quiza sea por ti,
- y las incontables caminatas
- por nuestra campiña con olor a caña,
- por tu fresco y escurridizo vientre
- fijo en la sonrisa de tu ombligo tembloroso,
- el mismo vientre donde nadé presuroso
- para no morir desnudo y con frio,
- donde mi voz se perdio inmaculada
- y revivio sus ecos llegados del olvido.
-
- Quiza sea por que en ti
- deje mis temblores,
- mis dudas,
- mis penas.
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- Cien horas de amor no bastan
- reverente amiga mia,
- para olvidar y apagar la llama
- que en mi corazon permanece encendida.
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- Cien horas de amor
- son solo cien horas de amor en el presente,
- lejos del olvido y llevadas en el pecho
- como cien ardientes suspiros derramados
- en oraciones que no saben de la existencia eterna.
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- Y cuando estoy , como ahora,
- solo yo con mis quimeras,
- me pregunto que seria de tus dudas,
- de tus resolutas aseveraciones
- acerca de la vida y la tristeza,
- del axioma de ir y venir
- entre el ser y no ser de la existencia.
-
- ¡Y yo que nade en la fuente de tus lágrimas!
- ¡Yo que rejuveneci al beber
- en tu oscura poza de amarguras!
- ¡Y yo que queriendo morir en ti
- revivi en el amplio mar de tus deseos!
-
- Cien horas de amor amiga mia,
- son nada en esta inmensidad llamada vida.
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- Cuando el frio se intensifica al morir el sol,
- tu calor se vuelve anhelo, pan de trigo,
- fruta madura en el sueño de la uva.
- Y tu sonrisa sigue siendo mazorca criolla
- desgranada en cada uno de mis besos,
- en cada espasmo de amor reconciliado
- con la verdad pura desconocida.
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- Pensar en ti es suficiente
- para desafiar el frio inerte
- que se aferra a mis huesos,
- y a la mirada dura y fija
- que hasta los incredulos reconocieron.
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- Pensar en ti es aceptarme
- como el reformador de mi universo
- para poder llevarte de la mano
- hasta donde se confunde el miedo
- con el placer imperecedero.
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- Pensar en ti
es aceptar que la verdad
- es una doncella durmiendo sin reniegos,
- una voz resucitando en los momentos
- que el silencio torno obligatoria...
- A pesar de que ya conocia el infierno.
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- Pensar en ti es dormirse acurrucado
- con sueños preconcebidos
- desde la ultima despedida.
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- Hoy pienso en ti
- (cien horas de amor son nada amiga mia),
- y descubro que mi copa esta vacia.
- Y buscando el fuego verdadero
- encuentro tu corazon en mis deseos.
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- Y pienso en ti...
- En tu andar tan solitario,
- en tu pasado de golpe y de tortura,
- en tu juventud escurrida
- entre el llanto y la miseria,
- en tus oscuras travesías
- por la soledad eterna de la vida.
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- A veces me pregunto que seria
- de tu amor por la poesia,
- si aun rimas esperanzas y placeres,
- si aun cantas tus dolidas elegías
- al amor, al dolor, a los pesares
- de tu alma tan pura y transída.
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- Y en esta mi soledad tan fría
- te encuentro yendo en mis dolores,
- espiando mis pesares,
- y en el momento menos esperado
- encumbrando mis alegrias,
- trayéndole a mi pecho palabras altisonantes,
- devolviéndome la vida.
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