
De otro "extravío" nos hemos enterado
por El Diario de Hoy y La Crónica.
Se
"perdió" instrumental de la Sinfónica
que Japón amablemente había regalado.
Esta
es la segunda vez que al pueblo Nipón
se lo "bajan" por buen samaritano.
Enviaron
flautas, tubas y hasta un piano,
y no apareció ni siquiera el saxofón.
La
Corte de Cuentas se puso a investigar,
y a la fría conclusión que llegaron,
es
que algunos sinfónicos sé los "güeviaron"
o al Montepío los fueron a "empeñar".
Ellos
se defienden cantando: "El inocente"
y también "Yo te lo juro que
yo no fui".
Pero, según los chambres que hay por allí,
el violón lo tiene
la Orquesta San Vicente.
Y siguen las acusaciones con saña.
Dos guitarras,
el trombón y la batería
los tocan los "cipotones" de La Fiebre Amarilla
y
la "trompeta me la soplan" las Nenas del grupo Caña.
El único instrumento
que ha quedado aún
es un violín viejo y desafinado,
pero el director ya lo tiene
"negociado"
con un "Máitro" de la "pulún-pulún".
De
ahora en adelante, aquel viejito seco
que tocaba bombos y timbaleras,
usará
dos palos de ocote por baquetas,
y de tambores, dos cumbos de Ceteco.
En
lugar de instrumentos de viento
para ejecutar zarzuelas y operetas,
se usarán
papel, peines y peinetas
para que "silben" hasta quedar sin aliento.
Los
"sin-fónicos" están temerosos e inciertos.
Ya nadie quiere oír música de
Vivaldi y Carlachis.
Que mejor se van a dedicar a "mariachis"
porque
"no sacan para las tortillas" con los conciertos.
En nuestro país
nunca ha sido "negocio" el arte.
Pues pintores, escritores y artistas
de El Salvador,
cuando les sale cualquier "chamba" mejor
"se
van con su música a otra parte".
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