- SALUTACIÓN
-
- Digan lo que me cuenten
- se que estás en regio asiento
- mas allá de tus anhelos;
- donde los sueños no mienten
- y de donde yo mal presiento
- vienen todos mis flagelos.
-
- Allí saben bien lo que hice
- cuando llegabas conmigo,
- y cual patriarca mendigo
- desprecié lo que Él bendice…
-
- ¿Porqué pedir por mi acción?
- Él sabe bien cuanto te quise,
- también sabe que aquel día,
- quise extirparte con inyección,
- y que entre tragos yo maldije
- el día aquél que la conocía….
-
- Quizás debí gritar al contar
- cuanto en vida yo te amaba,
- si bien te protegí cual espada
- no me vio tu tiempo pasar...
-
- Te fuiste, ¡qué sufrimiento!
- siento tus balas en mi pecho
- y tu final, dolor embriagado,
- reposará siempre en mi lecho,
- cual legajo de mi tormento,
- pero ya estás en eterno techo
- y yo en vida... abandonado.