
El poeta Martínez Orantes nació en la ciudad de Santa Ana en 1932 y falleció en San salvador en julio del año 2005. Sus poemas llenos de versos libres cantan ardiente al amor como exaltan los tractores y pregonan la paz. La influencia nerudiana sigue sus versos cuando exalta a la amada y a la emoción del momento sin límite que engrosa su poesía. También incursionó en la narración y el periodismo, y escenificó los cuentos de Salarrué “La Petaca” y “La Botija” para el Teatro Estudio Amerindia, en un homenaje realizado en el Teatro Nacional de San Salvador en 1963.
Entre sus obras se hallan: Llamas de Insomnio (Poemas), Ballet (Poemas), El Arcángel de la Luz (Poemas); Fragua de Amor (Poemas)
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LOS SOLDADOS, SEÑORITALos soldados, |
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SÍ SEÑORITA, LOS TRACTORES...
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La primera brasa que tuve
se llamaba Aída.
Tenía el pelo alegre
como
un trigal sembrado en una perla,
y unos ojos de fiesta donde el cielo
nacía
diariamente.
(Ella fué la culpable de que yo empezara
a escribir garabatos
sobre las espaldas
de lejanas estrellas)
...los dos éramos hijos de mecánicos,
los
dos éramos hijos
de esa clase de hombres sudorosos
que aman la paz y aman el
trabajo
y que al acariciar manchan de grasa.
La primera brasa que tuve
se
llamaba Aída.
Los dos creíamos
que la vida era
un juego azul carente de final,
...Yo
recuerdo que nunca nos pusimos
a pensar en la guerra y en sus muertos
ni en
los países grandes que conservan
sus deudos con cañones y con tanques.
Nunca
hablamos de eso. Ni del hambre
que roe y que taladra los estómagos
y aúlla en
las esquinas de los barrios.
Los dos éramos niños todavía.
Ella fué un liriosol
entre mis manos,
un venado de fuego saltando por mi frente
un canarioazucena
bañando
mi costado de músicaperfume.
Han pasado los años.
Aída es una flecha cruzando
mi recuerdo.
Yo estoy como los árboles:
enraizado a la tierra,
frente a
los huracanes,
con los brazos cubiertos de frutos
y de trinos;
esperando
el fulgor de un nuevo día.
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