Mentado Cheto:
Y cabal en esos días, llegaba al pueblo mucha gente que venía
de Honduras, ¡si hombre!, eran aquellas pobres personas que, por contubernios entre
los "gobernantes" que sufríamos los dos pueblos y quienes obedeciendo a
los designios del "dueñito" de la Centro América de esa época, (el bato, ese
de Nicaragua, Somoza Debayle) quién quería a toda costa evitar que el tráfico vehicular,
se desarrollara a través de las vías terrestres, por que él era dueño de la línea aérea
más grande de entonces en Centro América (Lanica) y propietario además, del "famoso"
ferry que unía el puerto de Cutuco con el de Corinto; nos hicieron embarcarnos en
la guerra más estúpida en la historia de nuestra tierra linda. Esta pobre gente, llegó
a vivir adonde no había lugar, llegaron a "apoderarse" de los terrenos baldíos
que hubieren y a saturar los pocos y paupérrimos servicios de los que gozabamos, estos
pues, formaron así -inevitablemente- lo que los sociólogos llaman los "cinturones
de pobreza", fue tan evidente ese fenómeno Chepito que, enmarcó para muchos (a
mí, definitivamente) el final de una época de relativo progreso y el comienzo -desafortunadamente-
de la era del desosiego, de la pobreza, del hambre lo que redundó al final de esa
época, en el descontento general el que, fué manisfestado por miles...agarrando las
armas y emprendiendo -aún- ¡otra guerra fraticida!, esas eran las personas "nuevas"
que llegaban a nuestras vidas, esos eran los días Chepito, cuando como un pequeño venado,
iva zumbado a traer la leche en las mañanas o las tortillas al mediodía y al atardecer,
y, precisamente, en uno de esos viajes mañaneros, es que regresaba a casa con la botella
y media de leche y los veinte de pan en mis brazos cuando, ví al mentado Tigre bajarse
del "pickup" de Lalo con los ojos bien inflados del desvelo, ¿que pasa Tigre?
-le pregunté- uta Monsiour!, fijate que ¡mi Mamachus esta bien mala!, la llevamos al
hospital de Santa Tecla y dicen que necesitan sangre para operarla, asiesque yo vengo
a ver si tu abuelita o alguna de tus tías puede ir a dar sangre para ella; sin preguntarle
a nadie, sin saber que tipo de sangre era la Mamachus del Tigre, de inmediato, le
dije que yo le daría la sangre que hiciera falta..., nooooombre Monsiour, -se metió
Lalo -es que ¡le falta mucha man!, uta eso no es problema -dije-, vamos a decirle
a los demás compañeros del grado, a ver si pueden, dicho y hecho, nos fuímos primero
adonde Rene "Tequila" quién era el que vivía más cerca, seguimos con Paco
"Suerte", pasamos por adonde Otto Mayén, llegamos adonde Juan "Charra"
y finalmente adonde Julio Jerez, todos, menos Paco "Suerte" aceptaron ir.
Salimos para Santa Tecla, eran quizás las 7 de la mañana, cuando llegamos al "San
Rafael", ahí estaba haciendo el año social Paquito Berríos quien al nomás vernos,
nos metió al cuarto adonde había que sacarse la sangre, llamó rapidamente a la enfermera
de turno y le dijo que nos sacara toda la sangre que se pudiera, el salió del cuarto
y después de una media hora (cuando ya estabamos "reponiéndonos"), regresó
con unos chocolates "Delicia", comanse estos, para que recobren la energía
-nos dijo- y después, ¡los voy a llevar a comer algo! Eran quizás las 10 de la mañana,
que estabamos preparándonos para regresar al pueblo, cuando una enfermera se le acercó
a Paquito, diciéndole que le necesitaban urgentemente. Bueno pues ¡vayanse yá! dijo
él y se alejó rapidamente. Nos fuímos. Llegamos al pueblo y como El Tigre estaba desvelado
el pobre, me preguntó que si se podía quedar un ratito en mi casa a descansar, es que,
tampoco me quiero ir al cuarto, para no estar yo solo -me trató de explicar-, siooombre
Tigrito, no hay problema le dije, y ahí, se durmió mientras yo me subía bien contento
y como que si nada, al palo de mango "cereza" que teníamos en el patión de
la casa.
Eran quizás las 2 de la tarde, cuando El Tigre se despertó. Mirá Monsiour, fijate que estaba soñando ¡bien feo!, soñaba que estaba en un lugar bien lejos, lleno de gente mala y no tenía amigos ni conocidos, soñaba que le pedía a Dios que mejor me ¡¡¡llevara con el!!! No jodás Tigre, uta vos como si fueras chiquito hombre, no soñés esas babosadas -le dije- lejos estaba de saber que era yo el que estaría en esas circunstancias que aquel había soñado. No habíamos ido a la escuela pero, sabíamos que la niña Lety nos entendería, no habíamos asistido a clases, pero, sinembargo si iríamos al campo a jugar pelota, para allá ivamos cuando, nos encontramos con la Zulanda Morales, ¡si hombre Chepito!, la misma que después fué "novia" mía, pero, que en esos días, solo tenía "ojos" para El Tigre, esta, no perdió el tiempo, al nomás ver al Tigre, lo agarró de la mano y le dijo que la acompañara al molino de "Mingo" a moler el maíz para las pupusal que harían esa noche, a aquel no le quedó tiempo ni de responder, asiesque, me fuí yo solo para el campo.
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Hola Chepito;
Fijate que unos días después de la muerte de la Mamachus del
Tigre, la Nora dió a luz a ¡dos gemelitas!, el marinovio de esta, la había dejado cuando
se dió cuenta que estaba embarazada y hasta ya andaba con otra, la pobre Nora como
no sabía hacer nada, estaba bien desesperada y bien me acuerdo que una tarde fué a
mi casa a "ofrecerle" las niñas a mi abuelita. Yo no las puedo mantener,
se me van a morir, -decía, llorando-; con la sabiduría y conciencia que la madurez
otorga, mi abuelita regañó a la Nora, diciéndole que "Una madre jamás, jamás, regala
a sus hijos, una madre deberá hacer lo que sea necesario, sacrificarse en lo que sea
y como sea, preferirá -siempre- regalar o vender su cuerpo pero, jamás ¡¡¡al fruto de
sus entrañas!!!" la Nora lloraba a moco tendido, no sé si por el dolor de saberse
en la miseria o por lo mucho que le "penetraba" el mensaje de mi abuelita,
la verdad es que, llegaron a un acuerdo y la Nora le ayudaría en los oficios de la
casa y una de mis tias, que es profesora y quién aún estaba soltera, se encargaría de
que nada les faltara a las gemelitas. Por este motivo, El Tigre frecuentaba más mi
casa, llegando al extremo de "hasta" tener un puesto en la mesa!, si, en
efecto, cada almuerzo y cada cena, El Tigre y yo comunábamos en un acto familiar muy
transcendental, ...escuchar las enseñanzas de mi abuelito querido (Q.E.P.D.), quien,
poseedor de un conocimiento vasto y extraordinario de la vida, era un ser humano
tan humano (no es que quiera repetir el título del libro de Hegel) que, los principios
y valores que nos inculscaba, tienen -aún, ahora muchos años después- presencia, sentido
y validez.
Con el correr de los días, la cercanía del fín de año escolar, era
más y más real, la niña Lety nos invitó a que el próximo domingo, ¡SI!, ¡¡¡Domingo!!!,a las
2 de la tarde, fueramos a la cancha de basketball del pueblo por que quería hablar
con nosotros. Al llegar El Tigre y yo, ya habían algunos ahí, como Neto "Cuche",
Gil "Tarira", Milo "Chirajito", Juan "Charra", Chamba
"Mico" y "El Turco" Hasbún, la niña Lety estaba vestida con un
precioso "overall" rojo que realzaba mucho más su linda piel clara y que
contrastaba con su pelo negro como el carbón, los rayos del sol enmarcaban más la profundidad
de su mirada y reflejaban claramente la nitidez de su sonrisa, ella era -en definitiva-
una mujer excelsa, divina e inalcanzable y en esa tarde de Julio, se antojaba -además-
como una mujer extraordinariamente sensual y exquisitamente adorable; pero, no estábamos
ahí para admirar y disfrutar visualmente de ella, estábamos reunidos para... para...
nadie lo sabía, habría que esperar a que ella, nos explicara. Exactamente a las 2 en
punto, ella empezó a hablar en serio: miren niños -comenzó- los invité a que vinieran
aquí a esta hora, por que quiero contarles algunas cosas, primero quiero decirles
que he estado pensando sobre mi situación en este pueblo y que he decidido que al
final de este año, me voy a ir a trabajar a otro lugar; ¡No se vaya!, dijeron algunos
por ahí, escuchen, ¡por favor! -continuó ella-, no es que me quiera ir, no es que no
me guste este lugar, no es que no les haya ganado cariño a ustedes, pero, hay algunas
cosas que me obligan a tomar esta actitud, además -prosiguió- yo sabía que solo venía
aquí temporalmente por que, desde que me fuí a España, sabía que yo iría a trabajar al
Bethania, ¡esa fué una de las condiciones por las que me gané la beca! Púchica mano...todos
nos pusimos muy tristes. Bueno, déjenme continuar (gritó ella), también quiero decirles
que se me ha ocurrido que, como ya no voy a estar con ustedes el próximo año que, para
algunos de ustedes será el último de escuela, deberíamos hacer una despedida del año,
junto a la despedida de los que ahora están en el sexto grado, ¿que les parece?, como
todavía estabamos "atontados" por la noticia que nos acababa de dar, no
le pusimos atención a lo último, miren -repitió ella- piensen que esa será la última vez
que estemos todos nosotros juntos yo -dijo ella- me los llevaré siempre en mi corazón
y por eso, a mi me gustaría que fuera una cosa inolvidable para mí y para... ustedes
(¡y por supuesto que lo logró!...si aún ahora, muchos años después, yo todavía hablo de
eso!) lo que he pensado- continuó- es que hagamos actividades para recolectar fondos
y que para Octubre o Noviembre hagamos un viaje adonde la mayoría decida; he platicado
con la niña Luz (profesora del sexto grado) y a ella le gusta la idea, solo quiero
saber que piensan ustedes -dijo- por que ustedes serán los que trabajarán duro para
hacer una realidad de esto, ¿están de acuerdo?, la mayoría dijimos que si (Paco "Suerte"
fue uno de los que no estuvieron de acuerdo, quien al preguntarle el motivo de su
posición dijo: "Es que, tenemos que planearlo bien, tenemos que formar una directiva
-por que, ¡¡¡¡¡no todos somos iguales!!!!!-Debemos ver quienes somos los más inteligentes
para que dirijamos a los demás, tenemos que escribirlo todo y tenemos que obtener
todos los permisos necesarios, tenemos que..... bla, bla, bla, bla,..."), al
final, la niña Lety nos dijo que le dejaremos en paz con sus ideas y conceptos irreales,
miren -dijo ella- siempre habrá personas así, personas que querrán ser el centro de
atención, personas que anhelan ser admiradas, personas que querrán imponer sus puntos
de vista a toda costa a personas que esconderán sus verdaderas intenciones en frases
y palabras técnicas pero, ustedes deberán siempre tener en mente el objetivo final,
es decir, nunca deberán perder de vista, cual es la razón que les motiva a emprender
una tarea y, en nuestro caso, el objetivo común es recolectar suficiente dinero para
dar a los del sexto grado y a nosotros mismos, la oportunidad de una experiencia
única en el final de este año escolar, un viaje al lugar que la mayoría decida. Varios
no entendimos sus palabras (deberíamos de esperar años para vivirlo y comprenderlo),
sinembargo, confíamos -casi ciegamente- en ella, así, una mañana, llegó ella a clases
bien radiante y más bella que nunca..."Buenos días niños lindos..." -diría,
al empezar la clase- ahora tengo unas buenas noticias que darles: para empezar les
diré que me contacte con el excelentísimo señor embajador de España, para pedirle su
ayuda, y, él me mandó una carta invitándome a su casa, bueno, anoche asistí a una cena
en su hogar y pude departir de momentos muy agradables junto a su esposa y sus hija
Mayte, durante la cena, me respondió que nos ayudará, pagando por una camioneta que
nos llevará adonde queramos y que además, el podrá conseguir algunas becas para aquellos
jóvenes que quieran estudiar después del sexto grado y que no tengan las facilidades
económicas, ¿que les parece? Uta chepito, ya te podés imaginar la alegría que sentíamos
en esos días y; lo mejor de ese año, estaba todavía por venir y es -precisamente- de
lo que te voy a hablar más adelante.
Salú y comprate ropa ombe!!!
El
Monsiour.
Tremendo Chepetón;
Como te iba contando, fijate que tan solo unos días después
de esta buena notícia, nos volvimos a reunir todos los del grado (menos Paco "Suerte",
quien en su afán de "lucirse", para satisfacer su egocentrismo y anhelo
de importancia, estaba muy ocupado -sin escuchar a todos los demás, que éramos los
que trabajaríamos-, buscando más permisos y más papeles y más reuniones y másequisitos
que cumplir y más.....), todavía tengo bien claro, aquella tarde bajo aquel palo de
morro, allá por la caseta del estadio, cuando a Chamba "Mico" se le ocurrió
hacer un baile con la orquesta del pueblo, yo creo -dijo- que si platicamos con el
dueño de la orquesta, don Miguel (uno de los hombres más ricos de la zona), el nos
puede hacer una rebaja, rapidito, en ese momento formamos una comisión que iría a platicar
con este señor. Fuimos -junto a la niña Lety- y el aceptó que solamente le pagáramos
una tercera parte de lo que pudieramos recolectar de las entradas al baile, además
de "prestarnos" una de sus casas, aquella en la esquina enfrente de la
parte de atrás de la iglesia, ¿te acordás?, si hombre, la casona aquella de dos pisos,
con la torre (como una atalaya) en la mera esquina, dominando las dos calles que
se cruzaban con dirección hacia la casa de la niña Joaquina Torres (hacia el oriente),
para la estación del tren (hacia el poniente), hacia la colosal montaña que tanto visitamos
en nuestras tardes de "capear" hacia el sur y con el norte ofreciéndonos
una vasta y fenomenal vista del horizonte guanaco, lleno del verdor de los montes
y valles que en lo obscuro de los bellos atardeceres de nuestra tierra linda, se
transformaba en un hermosísimo espectáculo de lucecitas provenientes de los cantones,
villas y poblados que contrastaban con el penetrante manto negro de la noche del
país más lindo del mundo! Don Miguel, realmente se excedió en bondad con nosotros, es
que, sabiendo lo rico que el era (y lo casi inaccesible de su persona), muchos dudamos
de obtener todo lo que el nos dió, imaginate Chepito que, hasta llego al punto de
dejar toda la servidumbre que el tenía en esa casa, la noche del baile, para que nos
atendiera en lo que fuera necesario. ¿Yo no sé, si alguna vez vos entrastes a esta
casona?, vieras que impresionante (casi aterradora) experiencia era el estar adentro
de esas gruesas paredes de bahareque y calicanto (igual que las construcciones de
nuestro pasado precolombino), con el enmarcado "sonido" del silencio (sin
querer repetir las líricas de aquella famosa canción de Simon and Garfunkel) roto,
algunas veces por el trinar de atrevidos pajarillos que se aventuraban a libar la
dulcura de las mieles de las flores del patio o del traspatio, haciendo caso omiso
del ladrar de los grandísimos "san bernardo" y de la escalofriante presencia
de los "doberman" cola cuta y del temible "pitbull" junton a
la dominante -y espeluznate- imagen de los tres "bulldog" que encadenados,
cuidaban aquella fría y tétrica mansión. El día del baile se llegó, todos estábamos muy
ansiosos y esperando que San Pedro nos ayudara un poquito, cerrando las llaves de
la lluvia, con el caer de la tarde, tuvimos la certeza de que no llovería, es que,
el cielo estaba límpido y con el mejor azul de todo el mes; al empezar a tocar la
orquesta, ya había llegado una buena cantidad de personas pero, el ambiente no llegaba
a calentar lo suficiente como para empezar a disfrutar viendo a los más atrevidos
bailarines del pueblo. El Tigre y yo, por ser de los más entusiastas, emprendedores
y cumplidores de nuestra palabra, estábamos en ese lugar desde muy temprano; poco
a poco, empezaron a llegar los demás compañeros, así, vimos llegar a Gil "Tarira"
con su hermano "El Gato", quién le había pedido a don Efraín (el director
de la orquesta) que le diera la oportunidad esa noche de cantar con la orquesta,
casi enseguida llegó el "Sapito" Muñoz junto a su tía, la aún señorita (pero
con más de treinta y cinco años), Ernestina, quién no se perdía oportunidad para ver
si agarraba algún pelón por ahí; juntos llegaron René "Tequila" con su hermano
"Batman" y Paco "Suerte" (el único que estrenaba -esa noche- ropa
y unos zapatos, de aquellos del estilo que se conocían como "Beatle"), así,
y mucho antes de que se llegaran las diez de la noche, aquel gran salón de baile de
esta casona fría y callada, de repente presentaba una promesa de noche agradable,
divertida e inolvidable, en efecto, al regresar al cuarto este; junto a Amilcar "Cara
Triste", de traer unas "manzanita tropical", me encuentro con que
El Tigre ofrecía en la pista de baile un espectáculo digno de admirar y aplaudir...por
la destreza de sus movimientos y, por la audacia y valor..... es que...bailaba nada
menos que con ¡¡¡la...niña Lety!!!, ellos ocupaban el espacio más grande de la pista de
baile y era, realmente llamativo el apreciar como este jovenzuelo, denotaba una certeza
de movimientos en total armonía, con su ágil y estilizado cuerpo que en algunas veces,
se rozaba muy estrechamente y por demás picarescamente al de la niña Lety quien, con
sus movimientos sensuales, deshinibidos y casi provocativos, parecía invitar al Tigre
a ir por más y más cerca, ¡cada vez!, esta hermosisísima hembra se había cubierto su tierno
cuerpo con un vestido largo color azul marino, con un corte al lado derecho que llegaba
hasta arriba de la rodilla que permitía entrever la maciza y muy torneada pierna que
dejaba a la imaginación del más consumado admirador de la belleza femenina, lo rico
y exhuberante de la anatomía de ella, esto, pareció ser el impulso que muchas parejas
bailadoras necesitaban, para lanzarse a la palestra y comenzó aquello a transformarse
en una noche hermosa, alegre y divertida, El Tigre no dejaba de bailar, ya la niña
Lety se había retirado a uno de los otros salones, de seguro a descansar o por lo
menos a respirar un poco de aire fresco; yo pasaba por ahí, cuando ella me llamó; ¡Monsiour,
vení para acá!, fijate que acabo de irle a preguntar a don Manuel (el papá de Lito "Perol")
como va la cosa en la entrada y ¿que creés que me contestó? (sin darme tiempo, ella
continuó) que ya llevamos ¡¡¡más de trescientos colones, fijate!!! y en la cantina, quizás
tenemos ya unos ¡¡¡cuatro cientos cincuenta!!!, ¿que te parece?, en eso estábamos cuando
llegó corriendo Neto "Cuche"...¡NIÑA LETY!, ¡NIÑA LETY!, -gritaba desde la entrada-
¡ahí la buscan unos señorones!, salimos del lugar (yo unos pasos atrás de ella) y al
llegar al cuarto principal, estaban unos cuatro señores vestidos en impecables trajes
color obscuro y con gran presencia, de los que uno -al ver a la niña Lety- levantó
su brazo derecho en señal de saludo y dibujando una sonrisa muy elegante, se acercó
a nuestra profesora; se saludaron muy cortezmente y se presentaron a los demás, la
niña Lety volteó a ver hacia todos lados y al localizarme cerca de ella, me llamó, mirá
Monsiour (me dijo), ¡te presento al señor embajador de España y a sus acompañantes quienes
nos brindan esta hermosa sorpresa al visitarnos!, uta Chepito, no sé ni que diablos
dije (es decir, no me acuerdo) solo sé que atiné a sugerir que el señor embajador bailara
con la niña Lety y para sorpresa mía, ¡ellos aceptaron!, solo que, ante la sorpresiva
visita (o quizás debido a la clásica curiosidad pueblerina), todo el mundo se había
quedado como paralizado y hasta la orquesta había dejado de tocar, después de terminada
la conmoción, empezó a sonar aquella linda canción instrumental... "Brasil"
y la cosa volvió a la normalidad. Noté con curiosidad que, El Tigre fué mandado a llamar
por la niña Lety. Cerca de la cantina, deparaban de unos tragos los invitados "especiales",
la niña Lety y El Tigre; el embajador llegó -en un momento- a acariciar tiernamente
al Tigre, tomándolo del brazo, lo apartó hacia una esquina del cuarto y por algunos
minutos, se enfrascaron en lo que parecía una amena conversación. Cuando el embajador
y su grupo decidieron irse de la fiesta, caía un tremendo chaparrón de agua que nos
hizo temer que se fuera la luz y que nos arruinara la noche, y, ¡¡¡así fue!!!, unos minutos
después, un silencio profundo reinó en todo el pueblo y ante las velitas y candelas
que los sirvientes de la casa hicieron disponibles, se podía apreciar una que otra
pareja, tomando ventaja de la ocasión para dedicarse a unos abrazos y caricias mas
candentes, a punto casi de cancelar todo, llegó "Chuy" (el señor que cuidaba
la casa) a ofrecer el motor de gasolina que don Miguel tenía en la bodega, los músicos
(que ya se habían echado algunos "trancazos") sugerieron que se debía continuar
con la fiesta y pues, en cuestión de unos diez o quince minutos...¡¡¡volvió a reinar la
musica!!!
El baile se terminó como a la 1 ó 2 de la mañana, la niña Lety, nos
mandó para nuestras casas y ella se quedó ahí junto a los padres de familia que nos
estaban ayudando, para cerrar cuentas. Váyanse (dijo) y mañana (que quería decir el
mismo día domingo), nos vemos a las 2 de la tarde en el comedor de la niña Orbe. Al
vernos ahí, El Tigre me contó que el embajador le había estado dando consejos y palabras
de aliento, "¡hasta me regaló cien colones y me dijo que, cuando tuviera algún
problema que fuera a visitarlo a la embajada!" - me confió El Tigrito-. Estos
cien colones, Chepito, fueron utilizados de la manera que jamás hubiera pensado, es
decir, de la manera que cualquier otro niño de esa edad, ni se le hubiera ocurrido;
fijate que El Tigre, se fué adonde don Chepe Montoya a pedirle que por favor fuera
al camposanto del pueblo y que viera por cuanto le arreglaba el nicho a la niña Cande,
su querida Mamá; don Chepe -conciente de la situación del Tigre (aún, sabiendo que ese
trabajo era muy caro), arregló el nicho bien bonito, fijate que hasta una leyenda
le grabó que decía:
"Yace aquí, la Madre más amorosa que el mundo
vió,
la que me dió vida y me cuidó,
la que, estando ya en la eternidad, aún me
cuida
y me sigue dando vida".
Su hijo, El Tigre.
Salú
Chepito, ahí seguimos después,
El Monsiour.
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