-MONSIOUR-
EL MITO DEL TIGRE
CAPÍTULOS VII-VIII-IX

CAPITULO VII

Mentado Cheto:

       Y cabal en esos días, llegaba al pueblo mucha gente que venía de Honduras, ¡si hombre!, eran aquellas pobres personas que, por contubernios entre los "gobernantes" que sufríamos los dos pueblos y quienes obedeciendo a los designios del "dueñito" de la Centro América de esa época, (el bato, ese de Nicaragua, Somoza Debayle) quién quería a toda costa evitar que el tráfico vehicular, se desarrollara a través de las vías terrestres, por que él era dueño de la línea aérea más grande de entonces en Centro América (Lanica) y propietario además, del "famoso" ferry que unía el puerto de Cutuco con el de Corinto; nos hicieron embarcarnos en la guerra más estúpida en la historia de nuestra tierra linda. Esta pobre gente, llegó a vivir adonde no había lugar, llegaron a "apoderarse" de los terrenos baldíos que hubieren y a saturar los pocos y paupérrimos servicios de los que gozabamos, estos pues, formaron así -inevitablemente- lo que los sociólogos llaman los "cinturones de pobreza", fue tan evidente ese fenómeno Chepito que, enmarcó para muchos (a mí, definitivamente) el final de una época de relativo progreso y el comienzo -desafortunadamente- de la era del desosiego, de la pobreza, del hambre lo que redundó al final de esa época, en el descontento general el que, fué manisfestado por miles...agarrando las armas y emprendiendo -aún- ¡otra guerra fraticida!, esas eran las personas "nuevas" que llegaban a nuestras vidas, esos eran los días Chepito, cuando como un pequeño venado, iva zumbado a traer la leche en las mañanas o las tortillas al mediodía y al atardecer, y, precisamente, en uno de esos viajes mañaneros, es que regresaba a casa con la botella y media de leche y los veinte de pan en mis brazos cuando, ví al mentado Tigre bajarse del "pickup" de Lalo con los ojos bien inflados del desvelo, ¿que pasa Tigre? -le pregunté- uta Monsiour!, fijate que ¡mi Mamachus esta bien mala!, la llevamos al hospital de Santa Tecla y dicen que necesitan sangre para operarla, asiesque yo vengo a ver si tu abuelita o alguna de tus tías puede ir a dar sangre para ella; sin preguntarle a nadie, sin saber que tipo de sangre era la Mamachus del Tigre, de inmediato, le dije que yo le daría la sangre que hiciera falta..., nooooombre Monsiour, -se metió Lalo -es que ¡le falta mucha man!, uta eso no es problema -dije-, vamos a decirle a los demás compañeros del grado, a ver si pueden, dicho y hecho, nos fuímos primero adonde Rene "Tequila" quién era el que vivía más cerca, seguimos con Paco "Suerte", pasamos por adonde Otto Mayén, llegamos adonde Juan "Charra" y finalmente adonde Julio Jerez, todos, menos Paco "Suerte" aceptaron ir. Salimos para Santa Tecla, eran quizás las 7 de la mañana, cuando llegamos al "San Rafael", ahí estaba haciendo el año social Paquito Berríos quien al nomás vernos, nos metió al cuarto adonde había que sacarse la sangre, llamó rapidamente a la enfermera de turno y le dijo que nos sacara toda la sangre que se pudiera, el salió del cuarto y después de una media hora (cuando ya estabamos "reponiéndonos"), regresó con unos chocolates "Delicia", comanse estos, para que recobren la energía -nos dijo- y después, ¡los voy a llevar a comer algo! Eran quizás las 10 de la mañana, que estabamos preparándonos para regresar al pueblo, cuando una enfermera se le acercó a Paquito, diciéndole que le necesitaban urgentemente. Bueno pues ¡vayanse yá! dijo él y se alejó rapidamente. Nos fuímos. Llegamos al pueblo y como El Tigre estaba desvelado el pobre, me preguntó que si se podía quedar un ratito en mi casa a descansar, es que, tampoco me quiero ir al cuarto, para no estar yo solo -me trató de explicar-, siooombre Tigrito, no hay problema le dije, y ahí, se durmió mientras yo me subía bien contento y como que si nada, al palo de mango "cereza" que teníamos en el patión de la casa.

Eran quizás las 2 de la tarde, cuando El Tigre se despertó. Mirá Monsiour, fijate que estaba soñando ¡bien feo!, soñaba que estaba en un lugar bien lejos, lleno de gente mala y no tenía amigos ni conocidos, soñaba que le pedía a Dios que mejor me ¡¡¡llevara con el!!! No jodás Tigre, uta vos como si fueras chiquito hombre, no soñés esas babosadas -le dije- lejos estaba de saber que era yo el que estaría en esas circunstancias que aquel había soñado. No habíamos ido a la escuela pero, sabíamos que la niña Lety nos entendería, no habíamos asistido a clases, pero, sinembargo si iríamos al campo a jugar pelota, para allá ivamos cuando, nos encontramos con la Zulanda Morales, ¡si hombre Chepito!, la misma que después fué "novia" mía, pero, que en esos días, solo tenía "ojos" para El Tigre, esta, no perdió el tiempo, al nomás ver al Tigre, lo agarró de la mano y le dijo que la acompañara al molino de "Mingo" a moler el maíz para las pupusal que harían esa noche, a aquel no le quedó tiempo ni de responder, asiesque, me fuí yo solo para el campo.

CAPÍTULO VIII

Hola Chepito;

Fijate que unos días después de la muerte de la Mamachus del Tigre, la Nora dió a luz a ¡dos gemelitas!, el marinovio de esta, la había dejado cuando se dió cuenta que estaba embarazada y hasta ya andaba con otra, la pobre Nora como no sabía hacer nada, estaba bien desesperada y bien me acuerdo que una tarde fué a mi casa a "ofrecerle" las niñas a mi abuelita. Yo no las puedo mantener, se me van a morir, -decía, llorando-; con la sabiduría y conciencia que la madurez otorga, mi abuelita regañó a la Nora, diciéndole que "Una madre jamás, jamás, regala a sus hijos, una madre deberá hacer lo que sea necesario, sacrificarse en lo que sea y como sea, preferirá -siempre- regalar o vender su cuerpo pero, jamás ¡¡¡al fruto de sus entrañas!!!" la Nora lloraba a moco tendido, no sé si por el dolor de saberse en la miseria o por lo mucho que le "penetraba" el mensaje de mi abuelita, la verdad es que, llegaron a un acuerdo y la Nora le ayudaría en los oficios de la casa y una de mis tias, que es profesora y quién aún estaba soltera, se encargaría de que nada les faltara a las gemelitas. Por este motivo, El Tigre frecuentaba más mi casa, llegando al extremo de "hasta" tener un puesto en la mesa!, si, en efecto, cada almuerzo y cada cena, El Tigre y yo comunábamos en un acto familiar muy transcendental, ...escuchar las enseñanzas de mi abuelito querido (Q.E.P.D.), quien, poseedor de un conocimiento vasto y extraordinario de la vida, era un ser humano tan humano (no es que quiera repetir el título del libro de Hegel) que, los principios y valores que nos inculscaba, tienen -aún, ahora muchos años después- presencia, sentido y validez.

Con el correr de los días, la cercanía del fín de año escolar, era más y más real, la niña Lety nos invitó a que el próximo domingo, ¡SI!, ¡¡¡Domingo!!!,a las 2 de la tarde, fueramos a la cancha de basketball del pueblo por que quería hablar con nosotros. Al llegar El Tigre y yo, ya habían algunos ahí, como Neto "Cuche", Gil "Tarira", Milo "Chirajito", Juan "Charra", Chamba "Mico" y "El Turco" Hasbún, la niña Lety estaba vestida con un precioso "overall" rojo que realzaba mucho más su linda piel clara y que contrastaba con su pelo negro como el carbón, los rayos del sol enmarcaban más la profundidad de su mirada y reflejaban claramente la nitidez de su sonrisa, ella era -en definitiva- una mujer excelsa, divina e inalcanzable y en esa tarde de Julio, se antojaba -además- como una mujer extraordinariamente sensual y exquisitamente adorable; pero, no estábamos ahí para admirar y disfrutar visualmente de ella, estábamos reunidos para... para... nadie lo sabía, habría que esperar a que ella, nos explicara. Exactamente a las 2 en punto, ella empezó a hablar en serio: miren niños -comenzó- los invité a que vinieran aquí a esta hora, por que quiero contarles algunas cosas, primero quiero decirles que he estado pensando sobre mi situación en este pueblo y que he decidido que al final de este año, me voy a ir a trabajar a otro lugar; ¡No se vaya!, dijeron algunos por ahí, escuchen, ¡por favor! -continuó ella-, no es que me quiera ir, no es que no me guste este lugar, no es que no les haya ganado cariño a ustedes, pero, hay algunas cosas que me obligan a tomar esta actitud, además -prosiguió- yo sabía que solo venía aquí temporalmente por que, desde que me fuí a España, sabía que yo iría a trabajar al Bethania, ¡esa fué una de las condiciones por las que me gané la beca! Púchica mano...todos nos pusimos muy tristes. Bueno, déjenme continuar (gritó ella), también quiero decirles que se me ha ocurrido que, como ya no voy a estar con ustedes el próximo año que, para algunos de ustedes será el último de escuela, deberíamos hacer una despedida del año, junto a la despedida de los que ahora están en el sexto grado, ¿que les parece?, como todavía estabamos "atontados" por la noticia que nos acababa de dar, no le pusimos atención a lo último, miren -repitió ella- piensen que esa será la última vez que estemos todos nosotros juntos yo -dijo ella- me los llevaré siempre en mi corazón y por eso, a mi me gustaría que fuera una cosa inolvidable para mí y para... ustedes (¡y por supuesto que lo logró!...si aún ahora, muchos años después, yo todavía hablo de eso!) lo que he pensado- continuó- es que hagamos actividades para recolectar fondos y que para Octubre o Noviembre hagamos un viaje adonde la mayoría decida; he platicado con la niña Luz (profesora del sexto grado) y a ella le gusta la idea, solo quiero saber que piensan ustedes -dijo- por que ustedes serán los que trabajarán duro para hacer una realidad de esto, ¿están de acuerdo?, la mayoría dijimos que si (Paco "Suerte" fue uno de los que no estuvieron de acuerdo, quien al preguntarle el motivo de su posición dijo: "Es que, tenemos que planearlo bien, tenemos que formar una directiva -por que, ¡¡¡¡¡no todos somos iguales!!!!!-Debemos ver quienes somos los más inteligentes para que dirijamos a los demás, tenemos que escribirlo todo y tenemos que obtener todos los permisos necesarios, tenemos que..... bla, bla, bla, bla,..."), al final, la niña Lety nos dijo que le dejaremos en paz con sus ideas y conceptos irreales, miren -dijo ella- siempre habrá personas así, personas que querrán ser el centro de atención, personas que anhelan ser admiradas, personas que querrán imponer sus puntos de vista a toda costa a personas que esconderán sus verdaderas intenciones en frases y palabras técnicas pero, ustedes deberán siempre tener en mente el objetivo final, es decir, nunca deberán perder de vista, cual es la razón que les motiva a emprender una tarea y, en nuestro caso, el objetivo común es recolectar suficiente dinero para dar a los del sexto grado y a nosotros mismos, la oportunidad de una experiencia única en el final de este año escolar, un viaje al lugar que la mayoría decida. Varios no entendimos sus palabras (deberíamos de esperar años para vivirlo y comprenderlo), sinembargo, confíamos -casi ciegamente- en ella, así, una mañana, llegó ella a clases bien radiante y más bella que nunca..."Buenos días niños lindos..." -diría, al empezar la clase- ahora tengo unas buenas noticias que darles: para empezar les diré que me contacte con el excelentísimo señor embajador de España, para pedirle su ayuda, y, él me mandó una carta invitándome a su casa, bueno, anoche asistí a una cena en su hogar y pude departir de momentos muy agradables junto a su esposa y sus hija Mayte, durante la cena, me respondió que nos ayudará, pagando por una camioneta que nos llevará adonde queramos y que además, el podrá conseguir algunas becas para aquellos jóvenes que quieran estudiar después del sexto grado y que no tengan las facilidades económicas, ¿que les parece? Uta chepito, ya te podés imaginar la alegría que sentíamos en esos días y; lo mejor de ese año, estaba todavía por venir y es -precisamente- de lo que te voy a hablar más adelante.

Salú y comprate ropa ombe!!!

El Monsiour.

CAPÍTULO IX

Tremendo Chepetón;

Como te iba contando, fijate que tan solo unos días después de esta buena notícia, nos volvimos a reunir todos los del grado (menos Paco "Suerte", quien en su afán de "lucirse", para satisfacer su egocentrismo y anhelo de importancia, estaba muy ocupado -sin escuchar a todos los demás, que éramos los que trabajaríamos-, buscando más permisos y más papeles y más reuniones y másequisitos que cumplir y más.....), todavía tengo bien claro, aquella tarde bajo aquel palo de morro, allá por la caseta del estadio, cuando a Chamba "Mico" se le ocurrió hacer un baile con la orquesta del pueblo, yo creo -dijo- que si platicamos con el dueño de la orquesta, don Miguel (uno de los hombres más ricos de la zona), el nos puede hacer una rebaja, rapidito, en ese momento formamos una comisión que iría a platicar con este señor. Fuimos -junto a la niña Lety- y el aceptó que solamente le pagáramos una tercera parte de lo que pudieramos recolectar de las entradas al baile, además de "prestarnos" una de sus casas, aquella en la esquina enfrente de la parte de atrás de la iglesia, ¿te acordás?, si hombre, la casona aquella de dos pisos, con la torre (como una atalaya) en la mera esquina, dominando las dos calles que se cruzaban con dirección hacia la casa de la niña Joaquina Torres (hacia el oriente), para la estación del tren (hacia el poniente), hacia la colosal montaña que tanto visitamos en nuestras tardes de "capear" hacia el sur y con el norte ofreciéndonos una vasta y fenomenal vista del horizonte guanaco, lleno del verdor de los montes y valles que en lo obscuro de los bellos atardeceres de nuestra tierra linda, se transformaba en un hermosísimo espectáculo de lucecitas provenientes de los cantones, villas y poblados que contrastaban con el penetrante manto negro de la noche del país más lindo del mundo! Don Miguel, realmente se excedió en bondad con nosotros, es que, sabiendo lo rico que el era (y lo casi inaccesible de su persona), muchos dudamos de obtener todo lo que el nos dió, imaginate Chepito que, hasta llego al punto de dejar toda la servidumbre que el tenía en esa casa, la noche del baile, para que nos atendiera en lo que fuera necesario. ¿Yo no sé, si alguna vez vos entrastes a esta casona?, vieras que impresionante (casi aterradora) experiencia era el estar adentro de esas gruesas paredes de bahareque y calicanto (igual que las construcciones de nuestro pasado precolombino), con el enmarcado "sonido" del silencio (sin querer repetir las líricas de aquella famosa canción de Simon and Garfunkel) roto, algunas veces por el trinar de atrevidos pajarillos que se aventuraban a libar la dulcura de las mieles de las flores del patio o del traspatio, haciendo caso omiso del ladrar de los grandísimos "san bernardo" y de la escalofriante presencia de los "doberman" cola cuta y del temible "pitbull" junton a la dominante -y espeluznate- imagen de los tres "bulldog" que encadenados, cuidaban aquella fría y tétrica mansión. El día del baile se llegó, todos estábamos muy ansiosos y esperando que San Pedro nos ayudara un poquito, cerrando las llaves de la lluvia, con el caer de la tarde, tuvimos la certeza de que no llovería, es que, el cielo estaba límpido y con el mejor azul de todo el mes; al empezar a tocar la orquesta, ya había llegado una buena cantidad de personas pero, el ambiente no llegaba a calentar lo suficiente como para empezar a disfrutar viendo a los más atrevidos bailarines del pueblo. El Tigre y yo, por ser de los más entusiastas, emprendedores y cumplidores de nuestra palabra, estábamos en ese lugar desde muy temprano; poco a poco, empezaron a llegar los demás compañeros, así, vimos llegar a Gil "Tarira" con su hermano "El Gato", quién le había pedido a don Efraín (el director de la orquesta) que le diera la oportunidad esa noche de cantar con la orquesta, casi enseguida llegó el "Sapito" Muñoz junto a su tía, la aún señorita (pero con más de treinta y cinco años), Ernestina, quién no se perdía oportunidad para ver si agarraba algún pelón por ahí; juntos llegaron René "Tequila" con su hermano "Batman" y Paco "Suerte" (el único que estrenaba -esa noche- ropa y unos zapatos, de aquellos del estilo que se conocían como "Beatle"), así, y mucho antes de que se llegaran las diez de la noche, aquel gran salón de baile de esta casona fría y callada, de repente presentaba una promesa de noche agradable, divertida e inolvidable, en efecto, al regresar al cuarto este; junto a Amilcar "Cara Triste", de traer unas "manzanita tropical", me encuentro con que El Tigre ofrecía en la pista de baile un espectáculo digno de admirar y aplaudir...por la destreza de sus movimientos y, por la audacia y valor..... es que...bailaba nada menos que con ¡¡¡la...niña Lety!!!, ellos ocupaban el espacio más grande de la pista de baile y era, realmente llamativo el apreciar como este jovenzuelo, denotaba una certeza de movimientos en total armonía, con su ágil y estilizado cuerpo que en algunas veces, se rozaba muy estrechamente y por demás picarescamente al de la niña Lety quien, con sus movimientos sensuales, deshinibidos y casi provocativos, parecía invitar al Tigre a ir por más y más cerca, ¡cada vez!, esta hermosisísima hembra se había cubierto su tierno cuerpo con un vestido largo color azul marino, con un corte al lado derecho que llegaba hasta arriba de la rodilla que permitía entrever la maciza y muy torneada pierna que dejaba a la imaginación del más consumado admirador de la belleza femenina, lo rico y exhuberante de la anatomía de ella, esto, pareció ser el impulso que muchas parejas bailadoras necesitaban, para lanzarse a la palestra y comenzó aquello a transformarse en una noche hermosa, alegre y divertida, El Tigre no dejaba de bailar, ya la niña Lety se había retirado a uno de los otros salones, de seguro a descansar o por lo menos a respirar un poco de aire fresco; yo pasaba por ahí, cuando ella me llamó; ¡Monsiour, vení para acá!, fijate que acabo de irle a preguntar a don Manuel (el papá de Lito "Perol") como va la cosa en la entrada y ¿que creés que me contestó? (sin darme tiempo, ella continuó) que ya llevamos ¡¡¡más de trescientos colones, fijate!!! y en la cantina, quizás tenemos ya unos ¡¡¡cuatro cientos cincuenta!!!, ¿que te parece?, en eso estábamos cuando llegó corriendo Neto "Cuche"...¡NIÑA LETY!, ¡NIÑA LETY!, -gritaba desde la entrada- ¡ahí la buscan unos señorones!, salimos del lugar (yo unos pasos atrás de ella) y al llegar al cuarto principal, estaban unos cuatro señores vestidos en impecables trajes color obscuro y con gran presencia, de los que uno -al ver a la niña Lety- levantó su brazo derecho en señal de saludo y dibujando una sonrisa muy elegante, se acercó a nuestra profesora; se saludaron muy cortezmente y se presentaron a los demás, la niña Lety volteó a ver hacia todos lados y al localizarme cerca de ella, me llamó, mirá Monsiour (me dijo), ¡te presento al señor embajador de España y a sus acompañantes quienes nos brindan esta hermosa sorpresa al visitarnos!, uta Chepito, no sé ni que diablos dije (es decir, no me acuerdo) solo sé que atiné a sugerir que el señor embajador bailara con la niña Lety y para sorpresa mía, ¡ellos aceptaron!, solo que, ante la sorpresiva visita (o quizás debido a la clásica curiosidad pueblerina), todo el mundo se había quedado como paralizado y hasta la orquesta había dejado de tocar, después de terminada la conmoción, empezó a sonar aquella linda canción instrumental... "Brasil" y la cosa volvió a la normalidad. Noté con curiosidad que, El Tigre fué mandado a llamar por la niña Lety. Cerca de la cantina, deparaban de unos tragos los invitados "especiales", la niña Lety y El Tigre; el embajador llegó -en un momento- a acariciar tiernamente al Tigre, tomándolo del brazo, lo apartó hacia una esquina del cuarto y por algunos minutos, se enfrascaron en lo que parecía una amena conversación. Cuando el embajador y su grupo decidieron irse de la fiesta, caía un tremendo chaparrón de agua que nos hizo temer que se fuera la luz y que nos arruinara la noche, y, ¡¡¡así fue!!!, unos minutos después, un silencio profundo reinó en todo el pueblo y ante las velitas y candelas que los sirvientes de la casa hicieron disponibles, se podía apreciar una que otra pareja, tomando ventaja de la ocasión para dedicarse a unos abrazos y caricias mas candentes, a punto casi de cancelar todo, llegó "Chuy" (el señor que cuidaba la casa) a ofrecer el motor de gasolina que don Miguel tenía en la bodega, los músicos (que ya se habían echado algunos "trancazos") sugerieron que se debía continuar con la fiesta y pues, en cuestión de unos diez o quince minutos...¡¡¡volvió a reinar la musica!!!

El baile se terminó como a la 1 ó 2 de la mañana, la niña Lety, nos mandó para nuestras casas y ella se quedó ahí junto a los padres de familia que nos estaban ayudando, para cerrar cuentas. Váyanse (dijo) y mañana (que quería decir el mismo día domingo), nos vemos a las 2 de la tarde en el comedor de la niña Orbe. Al vernos ahí, El Tigre me contó que el embajador le había estado dando consejos y palabras de aliento, "¡hasta me regaló cien colones y me dijo que, cuando tuviera algún problema que fuera a visitarlo a la embajada!" - me confió El Tigrito-. Estos cien colones, Chepito, fueron utilizados de la manera que jamás hubiera pensado, es decir, de la manera que cualquier otro niño de esa edad, ni se le hubiera ocurrido; fijate que El Tigre, se fué adonde don Chepe Montoya a pedirle que por favor fuera al camposanto del pueblo y que viera por cuanto le arreglaba el nicho a la niña Cande, su querida Mamá; don Chepe -conciente de la situación del Tigre (aún, sabiendo que ese trabajo era muy caro), arregló el nicho bien bonito, fijate que hasta una leyenda le grabó que decía:

"Yace aquí, la Madre más amorosa que el mundo vió,
la que me dió vida y me cuidó,
la que, estando ya en la eternidad, aún me cuida
y me sigue dando vida".

Su hijo, El Tigre.

Salú Chepito, ahí seguimos después,

El Monsiour.

Tamen

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