Y
las hay de muy diferentes razas, de tan diferente forma, pero siempre tienen
algo en común, son Hermosas del alma, ya que sólo eso les puedo ver
a través de sus escritos... La escritura es el habla de la energía, y
la energía humana es la divinidad que mueve el alma, el espíritu, el
ánima... Las hay de muy diferente
edad, diferente estilo, diferente sentimiento... pero todas tienen eso
en común..., eso tan sublime y tan sensual... todas ellas son Hermosas:
Deambula entre redes
sinuosas
límpida cual
vidrioso cristal,
y nunca anda
pensando mal
cual inocente alma
Hermosa...
Su mundo es una
selva frondosa
de techo azul y
vestimenta verde,
como caricia de
viento se pierde
cual una silvestre
flor Hermosa.
La amo y me ama en
la prosa,
y siendo prosa que
aún no vive,
mi poema en su verbo
convive,
y su figura es la
letra Hermosa.
No sos musa, ni
diva, ni diosa,
sos sólo una sutil
cuasi mujer,
tu donaire curiosea
mi doquier
fantaseando tu faz
Hermosa...
El Jazmín y la rosa
están celosas,
y me obligan
esconder mi verbo,
pero en mí, en tu
amar me pierdo,
aspirando tu esencia
Hermosa.
¿Cómo disipar la negra
nube ludicrosa
que ensombrece amar sin
la sombra
del celo, y la
ignorancia que se asombra
al emprosarte en
sensación Hermosa?
Nunca se acaba el
ser de las cosas
que hace exacerbe
las pasión lozana,
y como nunca morirá
aquel mañana,
nunca morirá el amor
a Mi Hermosa.
Sos arrullo de una
voz armoniosa
murmurando la nota
de mi ensueño,
la tonada franca, el
fragor risueño,
todo eso sos y
más... ¡Hermosa!
Los tropiezos y logros, la incertidumbre y
la resolución, el formato y la improvización… Si todo fuera automático no habría
excitación, no habría exaltación… sería un vivir marciano, estéril e inhóspito…
pero nuestro planeta es el único que ofrece ese manjar que se chupa en el
humano diario vivir.
Fui, soy, y seguiré siendo
ese idéntico que fue y es,
y como soy, seré después,
aún deseando y queriendo...
Queriendo todo, nada tuve, y lo que
quise no lo obtuve, hoy lo tengo, ya no lo quiero, y lo que quiero no
adquiero...
Cuando tuve me abstuve
de escrutar lo que quería,
y adquirí lo que requería,
poco tiempo lo sostuve...
Amé, amo y aún amaré,
odié y no me pude curar,
disfruté jugando al azar,
y no cuidé lo que gané...
Descubrí, pero no entendí,
especulé y aprendí a usar,
compliqué el verbo amar,
mereciendo lo que recibí...
Lo que quería, no lo tenía,
y compliqué más la cosa,
pues cual prosaica prosa,
más quería, más perdía...
Sigo queriendo obtener
eso amado cual placebo,
y pretendiéndome aedo
veo en verso un renacer...
Cual tuve, tengo, o tendré,
no será siempre mío, sino
cual cruce en mi camino,
lo pasaré, y no lo olvidaré.
Hoy cuido eso que tengo:
el nada que siempre tuve,
mi fatuo orgullo contuve
y admito mi
abolengo...
Raros tiempos cuando el que se ve en la luz
no es el guía, no es el mentor, el consejero..., es el manejador y manipulador
quien no
se ve, vive en la sombra, en las tinieblas… es el tejedor vulgar y codicioso.