- COMO
UNA PINTURA
- NOS IREMOS BORRANDO
-
- ¡Oh, tú
con flores
- pintas
las cosas,
- Dador
de la Vida:
- con
cantos tú
- las metes
en tinte,
- las
matizas de colores:
- a todo lo
que ha de vivir en la tierra!
- Luego
queda rota
- la orden
de Águilas y Tigres:
- ¡Sólo en
tu pintura
- hemos
vivido aquí en la tierra!
-
- En esta
forma tachas e invalidas
- la
sociedad de poetas, la hermandad,
- la
confederación de príncipes.
- Metes
en tinta
- matizas
de colores
- a todo
lo que ha de vivir en la tierra.
- Luego
queda rota
- la
orden de Águilas y Tigres:
- ¡Sólo
en tu pintura hemos venido a vivir aquí en la tierra!
-
- Aun en
estrado precioso,
- en caja
de jade
- pueden
hallarse ocultos los príncipes:
- de modo
igual somos, somos mortales,
- los
hombres, cuatro a cuatro,
- todos
nos iremos,
- todos
moriremos en la tierra.
-
- Percibo
su secreto,
- oh
vosotros, príncipes:
- De modo
igual somos, somos mortales, los hombres, cuatro a cuatro,
- todos
nos iremos,
- todos
moriremos en la tierra.
-
- Nadie
esmeralda,
- nadie
oro se volverá,
- ni será
en la tierra algo que se guarda:
- Todos
nos iremos
- hacia
allá igualmente:
- nadie
quedará, todos han de desaparecer:
- de modo
igual iremos a su casa.
-
- Como
una pintura nos iremos borrando,
- como
una flor
- hemos
de secarnos
- sobre
la tierra,
- cual
ropaje de plumas
- del
quetzal, del zacuán,
- del
azulejo, iremos pereciendo.
- Iremos
a su casa.
-
- Llegó
hasta acá,
- anda
ondulando la tristeza
- de los
que viven ya en el interior de ella...
- No se
les llore en vano
- a
Águilas y Tigres...
- ¡Aquí
iremos desapareciendo:
- nadie
ha de quedar!
-
- Príncipes,
pensadlo,
- oh
Águilas y Tigres:
- pudiera
ser jade,
- pudiera
ser oro,
- también
allá irán donde están los descorporizados.
- Iremos
desapareciendo:
- nadie
ha de quedar!
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- COMIENZA
YA...
-
- Comienza
ya, canta ya
- entre
flores de primavera,
- príncipe
chichimeca,
- el de Acolhuacan.
- Deléitate,
alégrate,
- huya tu
hastío, no estés triste...
- ¿Vendremos
otra vez
- a pasar
por la tierra?
- Por
breve tiempo
- vienen
a darse en préstamo
- los
cantos y las flores del dios.
-
- ¡En la
casa de las flores comienza
- el sartal
de cantos floridos:
- se
entreteje: es tu corazón,
- oh
cantor!
-
- Oh
cantor, ponte en pie:
- tú
haces cantar,
- tú
pones un collar fino
- a los
de Acolhuacan.
- En
verdad nunca acabarán las flores,
- nunca
acabarán los cantos.
-
- Floridamente
se alegran nuestros corazones:
- Solamente
breve tiempo
- aquí en
la tierra.
- Vienen
ya nuestras bellas flores.
- Gózate
aquí, oh cantor,
- entre
flores primaverales:
- Vienen
ya nuestras bellas flores.
-
- Se van
nuestras flores:
- nuestros
ramilletes,
- nuestras
guirnaldas
- aquí en
la tierra...
- ¡Pero
sólo aquí!
-
- Debemos
dejar
- la
ciudad, oh príncipes chichimecas:
- No
llevaré flores,
- no
llevaré bellos cantos
- de aquí
de la tierra...
- ¡Pero
sólo aquí!
-
- Donde
es el reparto, donde es el reparto
- vino a
erguirse el Árbol Florido:
- con él
se alegra, e irrumpe
- mi
hermoso canto.
-
- Ya
esparzo nuestros cantos,
- se van
repartiendo:
- tú con
quien vivo,
- estás
triste:
- ¡Que se
disipe tu hastío!
- ¡Ya no
esté pensativo tu corazón!
- ¡Con cantos engalanaos!
-
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