La palabra Pipil en lengua náhuatl significa "niño". Esto deriva del hecho
que Los Pipiles usaban mucho la letra "t" en su náhuatl, lo cual sonaba
demasiado blanda y dócil para las tribus migrantes toltecas pre-mayas que llegaron
a la región. Las civilizaciones del centro de México, en su náhuatl, usaban "tl",
dándole más sonora y fuerte expresión a las frases en náhuatl... de allí que se llamó Pipiles,
o "niños", a la cultura predominante en el precolombino Señorío de Cuzcatlán.
La
palabra náhuatl Cuzcatlán significa "tierra de dicha" y se compone
de dos palabras: cozcatl = "collar", símbolo de la riqueza, y de
la palabra tlan = "abundancia".
Originalmente Cuzcatlán se llamó Nequepio,
dado por tribus Olmeca y Quiché que habitaban la región antes de las masivas emigraciones
del norte a Mesoamérica. Los Pipiles rebautizaron la región como Cuzcatlán debido a
la asombrosa fertilidad de las tierras de Nequepio.
El origen de la población
indígena de El Salvador es indistinguible. El historiador salvadoreño Santiago Ignacio
Barberena dice que en la etapa precolombina había una pluralidad que reunía Amerindas
(indios americanos) o autóctonos de la región, Maya-Quiché (descendientes directos de
los Olmecas), Nahoas con sus descendientes directos los Toltecas o Yaquis, y los Aztecas;
de estos dos últimos ascendía directamente la tribu dominante del señorío cuzcatleco:
Los Pipiles....
Después de haber leído varios libros sobre la historia de nuestros
ancestros pipiles, yo llegué a la conclusión que los
salvadoreños somos más ancestralmente cercanos a los
Aztecas que a los Mayas o Lencas vecinos. Historiadores
concuerdan queel pueblo Pipil que hallaron los españoles en
Cuzcatlán eran descendientes de tribus nahuas
asentadas en el valle central de México y que emigraron a
Centroamérica en los siglos VII y VIII
de nuestra era. Ignacio Barberena, Miguel Armas Molina, Antonio
de Herrera, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, y otros historiadores, apoyan
el parentesco Azteca de los Pipiles basado en estudios étnicos
y culturales como lengua, religión, calendario,
costumbres… Pero los pipiles también se diluyeron
con las tribus que hallaron en la región centroamericana que ocuparon,
además que recibieron un refuerzo cultural con la llegada de
los Toltecas en los siglos X y
XI d.C. de aquí proviene la leyenda de Topiltzín Co
Acatl, destronado rey sacerdote de Tula, quien
fue obligado a emigrar por el año 999 d. C., a la región de
Tlapallán. Lo anterior nos hace a los salvadoreños más ancestralmente
hermanos con el pueblo de México que con Honduras que es más Maya y Lenca.
Y para retocar este hecho histórico desapercibido por los escritores salvadoreños
sobre nuestra historia..., traigo lo escrito por el antropólogo gringo JohnAldenMason
quien propone una clasificación Pipil en su libro
“Idiomas Indígenas y su Estudio”.
Tronco: Macro-penutiano
Rama: Azteco-taneano
Grupo: Utaztecano
Familia: Aztecoide
Subfamilia: Nahuatlán
Lengua: Náhuatl
Variedad: Tolteca-chichimeca
Dialecto: Pipil
La
población que encontraron los conquistadores españoles ya no era autóctona original
del país cuzcatleco, sino producto de estas tribus migratorias de más avanzada cultura.
Se especula que todas ellas descendían de un tronco común. Y como había variedad, se
hablaban varias lenguas, entre ellas hay seis principales para la época de la conquista:
Pupuluca, Pipil, Pokomán, Chontal, Patón, y Taulepalua. En muchas de ellas,
el náhuatl era la rama común, como el indoeuropeo es a la mayoría de lenguas
del mundo. Los Pipiles, antepasados de todos los salvadoreños, hablaban el
nahoa o náhuatl ligeramente diferente del náhuatl que hablaban
sus antepasado Aztecas en la inmensa Tenochtitlán. Pero había otras lenguas y razas
tanto Maya-Quiché, como Lencas esparcido en lo que hoy comprende el actual territorio
salvadoreño. Estaban los Chontales en San miguel, como los Lencas en
Morazán, los Chortíes en Tejutla, los Sinca en Izalco y los Pokomanes
de Chalchuapa.
Los Pipiles eran principalmente agricultores, pero también
guerreros. Su territorio abarcaba de este a oeste el Río Paz, y el Río Lempa, de norte
a sur desde parte de Chalatenango hasta el océano pacífico. Trabajaban la arcilla y
eran buenos alfareros pero sus conocimientos de la metalurgia eran rudimentarios,
el único oro que poseían era el recogido de los ríos; además, es sabido que el oro siempre
ha sido escaso en Cuzcatlán; sin embargo, sabían fundir el cobre sin usar hornos, y
su bronce era bastante resistente. Poseían su propio calendario y sistema de numeración,
pero solo conocían rudimentos de las ciencias astronómicas y adolecían de conocimientos
artísticos como la pintura, y las artes. Para concluir, se sabe muy poco de sus instituciones
políticas, civiles y militares.
Señorío de Cuzcatlán:
La Tierra Pipil.
En tiempos de la conquista, el territorio Pipil se dividía en diversos cacicazgos
como los de Cuzcatlán, Izalco, Apaneca, Ahuachapán, Apastepeque, Ixtepetl, Guacotechli,
y Tehuacan. Estos cacicazgos existían independientes, pero era el Señorío
de Cuzcatlán el que tenía la supremacía. Los historiadores, como Domingo Juarros,
hablan de cuatro conocidos Caciques pipiles: 1)Cuachimicín: gobernó antes
de la conquista.
2)Tutecotzimit, sucesor del anterior.
3)Pilguanzimit
4)Tonaltut, además de Atlacatl-Atonal que
más de un escritor alega son el mismo, diferente del Atonal que otros suponen lideró la defensa Pipil
en la batalla de Acaxual. Cuzcatlán pasó ser el nombre de toda la nación
Pipil; aún hoy día el vocablo inviste su nombre a toda la república de El Salvador.
Pero la ciudad de Coxcatlán, en aquellos días, estaba ubicada en lo que hoy
es Antiguo Cuzcatlán, a ocho kilómetros al sur-occidente de la moderna San Salvador.
-"La Pipil Cuzcatlán, -dice Barberena- se asentaba a orillas de una
hermosa laguna que hace más de un siglo se secó".
La ciudad era grande y poblada,
con casas de cal, pero carecía de edificios monumentales, y no se han hallado rastros
arqueológicos de ello hasta ahora.
En mi infancia en los años 60s,
recuerdo la gente refería esa zona como "Plan
de la Laguna" .
En cuanto al "Señor de Cuzcatlán",
cuando llegaron los españoles, hay dos versiones sobre quién era el cacique entonces.
Unos cronistas dicen que era Atlacatl (marino en náhuatl), otros dicen era
Atonal (sol del agua), unos pocos esgrimen era el mismo. Pero la aceptada
versión de la tradición la ganó Atlacatl.
El cacicazgo era hereditario
a hijo o hija, y cuando el cacique moría, lo lloraba el pueblo por cuatro días, luego
se sepultaba el cuerpo sentado, vestido con su mejor atavío y prendas. Existía un sistema
de castas que se establecía así: El noble (Pipiltzin), comerciantes (Pochteca)
y artesanos, y últimos en la escala estaban los Plebeyos (Mazeguales).
Los
matrimonios eran civiles, religiosos y estrictamente monogámicos, el adulterio era
severamente castigado. Los hijos guardaban profundo respeto por sus padres, y ese
respeto y obediencia a su padre (tatli) como a su madre (nantli) se
mantenía hasta la muerte. La tierra estaba parcelada y había nobles o señores (dueños
de la tierra), y arrendadores (colonos), la tierra se marcaba con colores para diferenciarla
entre uno del otro.
Se castigaba el incesto y la fornicación con esclava, la violación,
el robo, homicidio, y aún la mentira. Las penas variaban según la falta. En su religión
existían tantos dioses como necesidades a su supervivencia como pueblo, siendo el
Templo de Mita o Mictlán, consagrado a Quetzalcoatl, el más reverenciado
templo Pipil situado a 12 Km., al oeste del lago Güija y del lado
guatemalteco.
Los Pipiles no practicaban el sacrificio humano en sus liturgias religiosas
como sus progenitores Aztecas lo hacían en el valle del Anahuac, y dice una leyenda
(relatada por Domingo Juarros en su compendio) que a raíz que los pipiles se negaron
a someterse a la soberanía de Cachiqueles y Quiché, la tierra Pipil sufrió una invasión
precolombina. Los pipiles nombraron a Cuachimicín el jefe de sus guerreros
para la defensa, la invasión fue derrotada y Cuachimicín elegido cacique, pero
debido a que este nuevo cacique decidió comenzar sacrificios humanos para agradecer
por la victoria a sus dioses, cayó en desgracia, fue derrocado y finalizó ejecutado. La
más ventajosa carrera profesional era la de las armas, así como el más reverenciado
dios era el de la guerra. El servicio militar era obligatorio y no había declaración
de guerra o papeleo para tal cosa pues la ventaja era sorprender al enemigo. Esto obligó a la mayoría de tribus
erigir sus ciudades en montañas y lugares difícilmente accesibles, y los que construían
ciudades en las llanuras las amurallaban. Para la guerra no andaban pensando en "táctica
y estrategia". Se convocaba al sacerdote principal, el cual hacía sus trabajos
de nigromancia y sortilegios, y si decía que el dios, o dioses, mandaban atacar, eso
se hacía y atacaban. Había reclutamiento general y las armas eran lanzas de hasta seis
metros de largo, flechas, espadas de madera, hondillas, y el vestuario era pesadas
armaduras de algodón y escudos de cuero.
A los sonidos de trompetas de caracoles,
dando gritos y alaridos, se lanzaban al ataque en completo desorden. Los jefes
y oficiales iban vestido con piel de animales; la clave para la victoria era el número
de guerreros, la nutrición de estos, y que tan buenos eran para soportar las luchas
cuerpo a cuerpo. Los victoriosos saqueaban los pueblos vencidos y masacraban a los
habitantes... luego venía la fiesta de la celebración al dios que el sacerdote decidía. Las
guerras entre mesoamericanos no eran muy diferentes de aquellas entre los europeos
medievales, excepto a la táctica, estrategia, y las armas...
...Pero las civilizaciones
medievales europeas ganarían la guerra cuando el siglo XVI enfrentó a estas dos diferentes
culturas durante La Conquista.