SALÓN MUSICAL
BAJO EL ALMENDRO

        En esta sección que denominamos "Salón Musical Bajo El Almendro" sólo pretendemos rendir un justo  y merecido homenaje a todos aquellos salvadoreños que dedicaron su arte y su talento a impulsar la música y la danza autóctona cuzcatleca. Ellos nos han legado una exquisita y vasta herencia musical repleta de bellas melodías y bailes inspirados, quizás, en la vida diaria de nuestros antepasados, de sus tradiciones, costumbres, historia, religión... Con este legado esperamos perpetuar esa herencia y que las nuevas generaciones sepan valorar, preservar, y difundir nuestra cultura al mundo entero, ya que nos identifica y nos enorgullece ser lo que somos: Hijos de Cuscatlán!

DAVID GRANADINO

1876-1933

        David Granadino nació en Santa Ana el 13 de junio de 1876 en el barrio Santa Bárbara. Hijo de don Joaquín Chávez y doña Simona Granadino.
        Estudió música con los maestros don Daniel Alas y don Pío Paredes González. Su primer vals "El Pirulí" lo compuso para presentarlo en los exámenes de la academia de música.
        Granadino logró plasmar en el pentagrama mucho del sentimiento lírico que lo invadía al contemplar la naturaleza exquisita que lo rodeaba. Se inició en el violín en 1897 bajo la dirección del maestro holandes José Kessel. Este exigente músico fue quien pulió al joven Granadino en el difícil arte de ejecutar el violín con maestría.
        Antes de ingresar a la Banda Marcial de Santa Ana formó parte de la Sociedad Lírica Santaneca.
        Debido el éxito obtenido por su capacidad como compositor, y sobre todo por el éxito de El Pirulí, inicia una fecunda producción de valses entre los que se destacan Reminiscencias, Ismenia, Bella Natividad, Dora, Toñita, y el más famoso de todos, "Bajo el Almendro".
        La carrera artística de David Granadino contempla también bellos tangos que fueron la delicia de los jóvenes y viejos de principios del siglo pasado. Entre los más populares tenemos: Por una mirada, Gloria, Honor Cuscatleco, Bella como las flores, Los Pimpollos, Club Atlas, Club Salvadoreño y otros.         Con el correr del tiempo el pródigo músico santaneco llegó a ser uno de los más destacados del País. Su vals "Bajo el Almendro" lo hizo famoso fuera de nuestra patria, lo que le valió el reconocimiento a su talento como uno de los compositores más destacados del área centroamericana.
        El maestro Granadino murió en su tierra querida el 22 de agosto de 1933, a la edad de 57 años, tras una fructífera vida de producción musical que le dio la pauta a muchos otros salvadoreños que transitan por la senda del pentagrama en busca de nuestra identidad musical.

 PANCHO LARA

        Francisco Antonio Lara (Pancho Lara) nació el 3 de diciembre de 1900 en la hacienda "La Presa", depto. de Santa Ana. Pancho Lara está considerado como uno de los más grandes escritores de poesías infantiles y creador de poemas musicales. Desde muy joven se fué a vivir a la ciudad capital donde conocería a la que fué su esposa, Rogelia Rivera, con quien compartió seis décadas de prolífica vida de compositor.
        Difícilmente se puede enumerar todas las composiciones del maestro Lara. Posee alrededor de 400 canciones.
        Le cantó a las Cortadoras, al Lago de Ilopango, al Cerro de las Pavas, y hasta a su propia guitarra. Le cantó también a las "Floreras del Boquerón", canción que le valió su primer premio como compositor. Poemas musicales como Jayaque, Chalatenango, son cantadas en las aulas primarias; pero, la que le dió fama fué "El Carbonero".
        Esta estampa musical, que rememora las duras faenas de hombres cargados a sus espaldas con enormes redes repletas de carbón, es considerada como "el segundo himno nacional de El Salvador".
        A este ilustre santaneco le distingue el éxito de combinar las artes musicales y escritas para crear los conocidos poemas musicales. Parte de su producción musical ha sido impresa en ocho cancioneros que contienen la letra y música de las mismas. Pancho Lara tenía alma de niño. Por eso le cantó siempre a los animalitos, a la pulguita, al piojo, a la cucarachita, al ternerito, a la hormiguita. En fín, su fantasía musical encontró gran asidero an la niñez salvadoreña.
        Fue esposo y padre ejemplar, de su unión nacieron sus hijos: José Ademar, Francisco Asdrúbal e Ilma Moreno.
        Pancho Lara no fué músico en el verdadero sentido de la palabra, pues nunca estudió solfa. Aprendió a tocar la guitarra de oído. Muchos críticos no le dan todo el crédito por sus composiciones, pues algunas veces fué auxiliado por músicos y poetas amigos, tales como Cándido Flamenco y Claudia Lars. Lo que no se le puede negar a Pancho Lara es que su música logró el favor y la aceptación, tanto de niños como de adultos, pues sus melodías eran armoniosas y sencillas para el aprendizaje. Como premio a su fecunda labor de hondo significado en el país, el gobierno de la República le nombró el 23 de junio de 1989, "Hijo Meritísimo de la República de El Salvador".

EL CARBONERO

Soy carbonero que vengo
de las cumbres, si señor,
con mi carboncito negro
que vierte lumbre de amor.

De las cumbres del Rosario,
de otros pueblos y el volcán,
bajo siempre solitario
a venderles mi carbón.

Si mi señor,
es buen carbón.
Cómprelo usted,
de nacascol.

Y de chaperno
y de copinol.
Todo señor
es buen carbón.

Cuando vengo por los montes
con mi carga de carbón,
vengo enredando horizontes
en mi largo trajinar..

Me cruzo por los vallados
donde gime el torogoz
y cuando llego al mercado
les pregono con mi voz.

Si, mi señor,
es buen carbón.
Cómprelo usted
de nacascol.

Y de chaperno
y de copinol.
Todo señor
es buen carbón.

LAS CORTADORAS

Ya coloradió, ya se maduró todo el cafetal.
Y las cortadoras vienen muy alegres
con sus canastitos a cortar café.

Miren que belleza, miren que hermosura,
miren que riqueza, cuanta algarabía,
Jesús que alegría en el cafetal.

Repletos los delantales
las cortadoras van caminando
desprendiendo de las ramas
lindos rubíes de ricas mieles.

Se escuchan tristes canciones
resonantes carcajadas,
y a veces hasta oraciones
preludian las más sufridas.

Apresurémonos llevemos ya
todos los sacos de café
que se hace tarde y hay que terminar
la tarea al atardecer.

 

MARÍA MENDOZA VIUDA DE BARATTA

        María de Baratta nació en San Salvador el 27 de febrero de 1890 y murió en la misma ciudad el 4 de junio de 1978.
        Es considerada la primera investigadora del folclor salvadoreño. Realizó estudios musicales con los maestros Agustín Solórzano, Juán Averle, Vicente de Arrillaga, Alfredo Villalba y Antonio Yianilli. Entre 1926 y 1938 realizó conciertos de piano en los principales conservatorios y salas de arte de América y Europa. Además representó al país en diversos congresos americanistas y sobre folclor.
        Perteneció al Atenéo de El Salvador, la Academia Salvadoreña de la historia, la Unión de Mujeres Americanas y fué electa Mujer de las Américas (Nueva York, 1962).
        Escribió 14 obras musicales y 25 estilizaciones folclóricas sobre temas autóctonos. De sus trabajos musicales solo algunos fueron publicados. Entre ellos destacan el Canto al Sol, Ofrenda de la Elegida, Los Tecomatillos, Nahuilismo, El Teocalli (ballet), Procesión Hierática, Danza del Incienso, El cancionero de la Jarra Verde, y su importante Cuscatlán Típico.
 

EL TORITO PINTO
(autor desconocido)

¡Hishto! "Torito Pinto"
hijo de la vaca mora,
quieres que te saque una suerte
delante de tu señora.

¡Hishto! "Torito Pinto"
pinto eres aunque es la mora
tu madre, que con el cinto,
ya no te conoce ahora.

¡Hishto! "Torito Pinto"
rey eres de tu señora,
con este paño retinto,
se verá quien triunfa ahora.

¡Hurra! "Torito Pinto"
sultán del corral pareces,
pero si te lazo el cinto,
de tristeza ya pereces.

¡Hishto! "Torito Pinto"
a ver quién se atreve ahora
colgarte otra bandolera,
con la que tienes al cinto.

Se corre el "Torito Pinto"
no hay quien le de caza ahora,
se fué con las banderolas,
del brazo de su señora.

(Del libro: "Cuscatlán Típico" de María de Baratta)

CÁNDIDO FLAMENCO

        Don Cándido Flamenco nació en el Oratorio de Concepción, departamento de Cuscatlán, el 24 de julio de 1889. Desde muy pequeño demostró aptitudes musicales. Estudió música en el Colegio Divino Salvador patrocinado por el Arzobispado de San Salvador. A los 18 años es nombrado maestro de capilla y enviado a la catedral de San José, Costa Rica. Años más tarde es trasladado a ciudad de Guatemala hasta 1919, año en que regresó a trabajar a El Salvador como profesor de educación musical y como maestro de coro de la iglesia El Rosario. Fué docente en la Escuela Normal de Varones, Institutos Nacionales y muchos colegios privados. Murió el 5 de enero de 1972.
        A Don Cándido se le conoce como "el maestro del folclor" pues, además de dedicarse a la enseñanza escolar y a componer música folclórica, su dedicación al arte lo llevó a buscar la perfección musical fuera de nuestras fronteras. Como testigos de su trabajo hay más de cincuenta partituras musicales impresas a mano, con tinta y pluma, que hoy lucen amarillentas por el paso de los años, las cuales representan más de cuarenta años de carrera docente para motivar en sus alumnos el gusto por la música folclórica.
        Durante los años 30s del siglo pasado, Flamenco cultivó amistad con Pancho Lara, la cual se tradujo en un equipo que compuso muchas obras. Otra de las amistades del maestro fué la que cultivó con la reconocida bailarina Morena Celarié, quien mostró una gran admiración por su trabajo. La más famosa de sus composiciones fué "La Suaca",de la cual Morena Celarié creó la coreografía en su escuela de danza. "La Suaca" fué bailada por primera vez en Costa Rica en 1948 por sus alumnos. Fué tanta la aceptación que el gobierno de la república se mostró verdaderamente interesado en el trabajo de ambos artistas. En 1955 fué presentada una moción a la Asamblea Legislativa tendiente a reconocer a "La Suaca" como la danza nacional de El Salvador, pero la moción no llegó a materializarse.
 
LAS INDIAS COMALERAS

Desde las verdes montañas
que circundan Cuscatlán, ¡ah, oh!
se ven esplendorosos valles
desde el Paz al Goascorán.

Nosotras somos inditas
de Paleca, Apopa y San Juán;
fabricamos comalitos
para ganarnos el pan, ¡ah, oh!

En Paleca tenemos barro,
mucho yeso de lo mejor, ¡ah. oh!
también tenemos las ánimas
para que vengan a adorar, ¡ah, oh!

También en Apopa tenemos
comalitos para tortear;
no tenemos ni yeso ni ánimas,
solo milpa y frijolar.

Nuestra raza es descendiente
de los Mayas de Sihuatán, ¡ah, oh!
que en las mañanas hermosas
oraban a Kukulkán, ¡ah, oh!

MORENA CELARIÉ

        Morena Celarié nació el 20 de abril de 1930. Desde muy joven tuvo una marcada inclinación hacia el baile. Ello, a pesar de haber sido paralítica en su infancia. Desde que se curó de ese mal, vistió siempre de blanco, como muestra de agradecimiento a la Virgen de Guadalupe.
        Su popularidad alcanzó inicialmente los círculos escolares del país. Posteriormente, gracias a la directora de la Escuela Normal España, María de Sellarés, pudo hacer presentaciones en Guatemala.
        Un cineasta norteamericano, Louis Marme, quien rodaba una película en la Finca Molelo, filmó a Morena bailando. La película fué exhibida en Washington y la revista National Geographic hizo un reportaje sobre la misma.
       Más adelante, obtuvo una beca para estudiar coreografía en el Palacio de Bellas Artes en México.
        Durante su estadía en aquel país, Celarié dirigió un grupo de trescientos bailarines, los cuales bailaron la Suaca, de Cándido Flamenco, que Morena llevó a la danza y alcanzó justo reconocimiento por ello.
        En 1961, fundó un elenco de baile con su nombre. El grupo estaba integrado por Tomasa Cuestas Paz, Irma Méndez, Victoria Jovel Dueñaz, Mauricio Paredes, Vicente Aguiluz Orellana, Aquiles Amaya, Rubén Silva y José Anzoátegui.
Más adelante, fué nombrada encargada de actividades culturales del Instituto Salvadoreño de Turismo.
        La danza de Morena Celarié se conoció mucho en el ambiente centroamericano, aunque también hizo presentaciones en Nueva York y en Bonn, entonces capital alemana. Este último viaje lo hizo gracias a las gestiones del escritor Waldo Chávez Velásco, que ocupaba un cargo diplomático en la ciudad alemana. Celarié, con un grupo de músicos salvadoreños, se presentó durante ocho días ante el público alemán.
        Al volver al país, Celarié fundó la Academis de danza Folclórica. Constantemente organizaba presentaciones gratuitas en escuelas, centros de rehabilitación y en el interior del país.
        La Guerra con Honduras, en julio de 1969, afectó grandemente sus planes. Había invertido muchos recursos en construir un estudio propio, pero la situación económica adversa le reportó muchas pérdidas. Su estado anímico decayó.
        Según su madre, Carmela de Canjura, el 20 de abril de 1972, fecha de su cumpleaños, la bailarina salió a dar su paseo habitual por la Puerta del Diablo, lugar donde fué encontrada muerta. Unas personas especulan que fué asesinada, y otros que fue un accidente. Lo cierto es que fue una muerte que no merecía alguien que había vivido para la belleza y el arte.
        Uno de los homenajes a su memoria fué la denominación de la Escuela Nacional de Danza con su nombre, en virtud de un decreto legislativo emitido en 1987, a instancias del Ateneo Salvadoreño. Es un reconocimiento para quien vivió de acuerdo a estas palabras: "Soy bailarina por naturaleza y no hay duda que bailé en el vientre de mi madre, desde antes de nacer".

FELIPE SOTO

        Felipe Soto nació en el barrio La Vega, San Salvador, el 6 de junio de 1885. Su padre fue Pío Alfaro y su madre Casimira Soto. Su primer maestro de música fue don Pedro Merino, y su segundo maestro fue el viroleño César Zúñiga.
        Dominaba el cello, el violín y la guitarra, instrumentos con los cuales amenizaba veladas y pastorelas. Algunos compañeros del maestro Soto fueron Tomás Moreira, compositor del vals titulado “El Perdón”; Flavio Pineda, que escribió la marcha “Sorpresa”; Juán António Chávez, Ildefonso Burgos, quienes sobresalieron como compositores, otros como directores y maestros.
        Como compositor don Felipe Soto hizo solamente tres marchas: "Felíz Período", dedicada al doctor Manuel Enrique Araujo, en su toma de posesión como Presidente de la República en 1911; "Lindas Salvadoreñas", inspirada en las mengalas del barrio La Vega y "Mi Patria". Compuso también dos mazurcas: "Bárbara" y "Recuerdos", esta última para guitarra.
 

MAQUILISHUAT BAJO LA LUNA
(Lidia Villavicencio Olano)

 

Ya los maquilishuat floreciendo están
la luz de la luna, acariciándolos va
y bajo las sombras de este árbol en flor
con el brillar de la luna, florece también mi amor.

Un chasquido de flores que caen
al pasar el trinar de las aves
en un soplo de brisa embrujada
caerán cual alfombras sin par.

Y así pasan las horas aquellas
con la lunajunto a las estrellas
y amanece como una alborada
que Diós ha pintado de luz y color.

Florecen los maquilishuat
con el brillar de aquella tarde azul,
la brisa sutil te lleva
la suavidad de un beso que al pasar
te dice muy, muy quedito,
lo mucho que te te amo yo.
Y a las sombras de los Maquilishuat
siempre te esperaré.

SONSONATE
(Roger Avilés Icaxa)

Sonsonate, tierra de petate, tambor y palmera,
por eso llevas cuando caminas
ritmo de hamacas en tus caderas,
fruta y color, romántico amor
en que llega a tus rejas
misteriosa ansiedad, en la obscuridad
de tus ojeras, palmeral, palmeral.

Que te vistes con faldas de luna
Sonsonate, Sonsonate,
esta noche es como ninguna,
palmeral que se hizo su amor,
se fué tras la luna,
palmeral, palmeral,
esta noche mi vida
es como ninguna.

        Queremos dar las gracias a Santiago, del Museo de la Palabra y la Imagen, por permitirnos usar su material. Si alguien tiene material que quiera compartir con nosotros, comentarios, o sugerencias, favor de escribir a:

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