|

MUERTE
DE FELIPE EL HERMOSO EN UNA CACERÍA, SEIS MESES DESPUÉS DE QUEMAR A MOLAY
|
|
- Pero
en este momento no es ya sino la voz de un hombre que va a morir, la voz de Jacques
de Molay, último gran maestre de los templarios. Instantáneamente, el rumor
popular ha enmudecido. El pueblo contiene la respiración, porque lo que clama esa
voz es algo terrible, inesperado, imprevisible para esas almas sencillas, doblegadas
por el temor al báculo y al cetro.Y el verbo sacrílego acaba de percutir contra las
murallas del Palacio, abofeteando mejor a ese Capeto rencoroso, agazapado en la tronera
de aquella estrecha ventana como no podría estarlo en un guantelete de justa. Y la
voz truena:
"Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra
dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!... A ti, Clemente, antes de
cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año..."
- Reina un silencio de muerte, no se oye sino el crepitar de las hogueras.
|