RICARDO BOGRAND

        Es seudónimo de su verdadero nombre el cual es José Antonio Aparicio; nació en San Pedro Arenales, Chinameca, departamento de San Miguel, en 1930. Publicó Perfil de La Raíz, en 1956; De Mar a Mar, Alianza de Mis Manos y Leyendas de Amor.
        La década de los 50s e inicios de los 60s, en El Salvador, especialmente en los centros urbanos como San Salvador, había auge cultural que se manifestaba con diferentes actividades y proyectos culturales, ésto, a su vez, permitía nuevos prospectos artísticos y literarios.
        La razón quizás se debió a la calma política de los tiempos. Había relativa libertad de expresión y tolerancia después de las edades oscuras del dictador Hernández Martínez... Un período de años con calma nacional y sin guerras criollicidas centroamericanas.
        Estos fueron los tiempos del nacimiento de la famosa Generación Comprometida..., con ellos llegó Ricardo Bogrand.

 
TRÍPTICO PARA EL NIÑO ANTIGUO
 
Yo sentí la caricia de los soles candentes,
la caricia que agota
de doblegar con sangre.
 
Niño de El Salvador,
niño gris de mi patria,
por tu rostro, mañana,
flamearan las banderas.
 
Será la misma insignia del dolor y la fiebre.
Será la misma nota deslizándose fresca.
Será la misma siembra,
la misma espiga y árbol.
 
Una flor en el pecho roja señal del canto.
Una nueva sonrisa por antigua y distante.
Una ruta que empieza a quitar la maleza.
Una idea
y un rayo de vocablos sin tropas,
sin botas
y sin silabas muertas.
 
Niños sin cementerios,
¿Para cuándo la aurora?
Niños de mil harapos y estómagos flotantes.
 
Niños que siempre elevan
barriletes de otro año.
Niños esclavizados a la espera herrumbrosa.
 
Madre de vientre,
sólo tú conociste
de idénticos idiomas cual era el viento fuerte.
Sólo tú retornaste a tu rojiza hoguera.
Sólo tú descifraste el único milagro.
Sólo tú descubriste el camino perdido.
Sólo tú sumergiste los dedos
y arrancaste tu himno.
 
Madre de mi patria extenuada por su joven historia,
por sus mismos engaños,
por sus mismos soldados de horizontes cercados.
Niño de El Salvador, ya eres viejo
de risa,
de la risa con mueca sobre cada crepúsculo.
 
Ya eres viejo,
Antiguo
Como el dolor y el hambre.
Para ti nadie ha bajado miradas.
Para ti, niño escuálido,
Niño-pueblo,
Para ti,
Una  ventana roja se está abriendo
Y en su perfil asoma hojuelas milenarias
Un corpulento árbol.
FUTURO
 
Porque está levantando sus estatuas
el sueño.
 
Porque está caminando
hacia el mismo hemisferio.
 
Porque sobre un octubre
Su gota roja ensena.
 
Llama.
Ardorosa llama.
Inmensa llama ardiente,
anchurosa,
que envuelve
y desenvuelve su palabra de fuego.
 
Aquí cae entre nombres,
entre mil letras frágiles,
entre azúcar y polvo,
y estrellas sin órbitas.
 
Sobre edificios grises
y estatuas
y árboles
desnudando la noche.
Alcanza el poderío en la imagen
de los brazos sin años.
Y rueda
con asombro
sobre su voz geométrica...
 
Cuando cambie el ropaje demacrado
del cielo,
cuando penda la noche
en su arista
de invierno
y una cada polo etéreo
la palabra,
habrá un perfil de vidrio
encerrando crepúsculos.
 
Volverá el rojo
para hundir su antorcha
en virgen sementera,
y en el pórtico abierto de la llama
habrá un guardián esculpiendo su idea de barro
con el sueño.

ALIANZA DE MIS MANOS

Mío este cuadro,
este sueño,
esta verdad de pólen.

Cruzas sobre mi abierta herida
en la trunca esperanza
en esta tarde de ostracismo.

He visto al mundo desde el plano del mundo,
desde un peldaño más abajo del mundo,
desde ninguna floración de trinos.

Le he visto con estos ojos turbios de pobreza,
con la raída ropa de mi sueño.

¿Cómo decirte?
¿Cómo absorver tu nombre marinero?
Mejor te digo, hermana, camarada.
Hoy ya no temo.
Hoy destrozo mi lámpara ilusoria
y me descubro.
Vor a iniciarte en este nuevo encuentro
de ver las cosas sin ningún paisaje.

A veces pienso que es difícil buscar en esta noche
y tropezar con lo que no se ha visto
y lo que está por descubrir sin tregua
y lo que no te han dicho las mañanas
cuando miras el mar de tu ventana.

A veces pienso que pocos nos quedamos en la sombra
para cantar con nuestros pobres dedos
eso que nadie mira
y nadie toca.

Un día yo te dije:
Amame, marinera; con tu acuática fiesta de celajes.
Amame con tu marca elástica de peces.

Amame con tu puerto y tu escafandra,
con tu cuerpo de esponja y con tu golfo,
con tu piel de cristal y tu silueta.

Ahora yo te digo que me ames
como esa pleamar de los que ansiamos
bebernos las palabras del que muere
imaginando el pan que nunca tuvo.

Quiero que me ames, como yo a los pueblos
cuando abrazan
con los gritos fundidos en su lucha.
Amame, como amo la libertad, la paz y la justicia,
la vida digna y el pan de todos.

MARÍA DEL CARMEN

Es que la vida no había traído un dolor
tan perennemente extraño.
Y como la ceniza que se vierte
las manos arden
y arde la sonrisa
las uñas se rebelan
y el corazón se sale de su orbita.
Es que el dolor tiene un vestido en todo, y es invierno y es verano,
musgosa soledad
y piedra en sombra.
Hace dos años, María del Carmen,
estrella de mi voz y terrenal orígen
cayó tu rostro de mujer agraria
al fondo de la tierra,
y tu cabello negro, siempre negro, fué a buscar nueva savia.

María del Carmen, resignación de pueblo en tu mirada,
lucha la de tus manos
por el pan de la aurora
y la esperanza.

Viajé desde tu barrio-corazón hasta el mundo
penetrado en anhelos.
Muerte la de tu sangre
de voz a voz el aire abría tu partida,
y en mi clara tragedia,
inconfundible,
tu adiós quemaba el surco donde sembró tu mano
este recurso mío de no mostrar la lágrima.

Hace dos años, María del Carmen,
y ahora estoy viviendo de tus constante esfuerzo campesino
de morir en sombra
mostrando al sol la cara.
Porque llevo en las venas este genuino estado de los hombres
que no lanzan un grito,
no obstante que la sed
envenena el cerebro

RECADO

Esto para un recuerdo que se quedó encendido
abriendo el mar, a veces, desde su misma tumba ,
y en donde el sol caía como un romero líquido
la tarde era una sola gaviota suspendida.

Esto es para una calle completamente absorta
que espera nuevos pasos para nombrar sus huellas,
el polvo es una copa de longitud desierta
cubriendo más de un árbol estacionado cerca.

Hay veces que las manos se me rompen de luces
entre un buscar las voces que se ocultaron pronto.
Entonces siento el viento estrujarse en mi pecho
cuando creo distancias en mi viajar intenso.

Esto es para una meta completamente ajena,
para ir sin sentido caminando en la ausencia
para un buscarse el nombre que se quedó sin létra,
extendido a lo largo de la palabra muerta.

Esto que en mis ojos son sus ojos unidos
como sobre mis labios sus besos acunados.
Esto que llevo triste entre mis manos grises
es la querida forma de su cintura leve.

Amé, crucé incendiado el ancho de mi vida,
conquisté nuevos cielos y germiné entero,
completamente nuevo ascendí hasta sus labios
y hoy desciendo a mi grave soledad sin sonido.

Esta es para un recuerdo que se quedó encendido,
que no ha muerto ni muere y siempre va conmigo.
Es para que yo sepa que aunque camine sólo
hay una novia inédita hasta el fin de mi vida.

Tamen

Sigue>>>>ARMANDO LÓPEZ MUÑOZ
Continúa.........JORGE A. CORNEJO
REGRESO CONTEMPORÁNEOS
POETAS AFICIONADOS
HUMORISMO GUANACO
A TODO GUANACOLOR
MUSEO CIBERNÉTICO
POESÍA LATINA
CUSCATLÁN ÍNDICE