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NUESTROS ÁRBOLES
EL TIGÜILOTE La tierra nos recuerda su verdad más antigua con frutos
que son lágrimas de ceniza.
EL AMATE Bajo el cielo de polvo duerme la siesta, frondoso como un Príncipe de la Iglesia.
EL
ÁRBOL DE FUEGO Antes que el sol desate su ofensiva matinal, va quemando
sus naves un invisible capitán.
EL MAQUILIGÜE La tarde asoma, y el verano la saluda con una multitud de pañuelos rosados.
EL
CORTEZ BLANCO A la luz del llameante mediodia alguien sueña que en
tierra quedaron los galeones que llevaban el oro de las Indias.
EL
MADRECACAO Amaneció vestido de rapsoda -soñando con la Iliada rosada-. Pero su canto fué tan sólo un fuego triste de chicharras.
EL BAMBÚ Lanzador de Cuchillos que por la noche atiende un restorán donde cenan
los grillos.
EL ALMENDRO DE RÍO Al pie del río verde -bajo
cielo de lumbre aguamarina- un ángel pule cada hoja con su verde saliva.
EL MULATO Enamorado de la aurora, cambia de traje cada vez
que su amada lanza una nueva moda de celajes.
LA CEIBA Quiere
decirle al mar su pródiga ternura, y le envía por eso cartas y cartas que
son rollos nostálgicos de espuma.
EL CONACASTE En la mitad del
llano -garzas del río Lempa lo saludan- es un enorme tímpano que florece
en orejas diminutas.
EL MORRO Guarda en sus jícaras el últimomensaje de los indios que huyeron a la montaña inexpugnable.
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